Ir al contenido

TEATRO EN UN SOLO ACTO (OBRA 15)

TEATRO EN UN SOLO ACTO (OBRA 15)

Por Francis Berti

ESCENARIO

Esta es una pieza de teatro del la disección. El escenario es un espacio vacío, salvo por una montaña de periódicos viejos y restos de estatuas rotas en el centro.

Título: SOCIAL, LACAN, REDUNDANTES

Acto Único

Personajes:

  1. LA PALEONTOLOGÍA SOCIAL: Un hombre con traje de explorador victoriano, cubierto de polvo y cargando una lupa gigante. Habla con voz cavernosa.
  2. LA PLUMA DE LACAN: Una figura esbelta, vestida de negro riguroso, que se mueve de forma errática y punzante. No habla, escribe en el aire con un estilete de plata. Sus palabras aparecen proyectadas al fondo.
  3. LOS REDUNDANTES: Un coro de tres personas con máscaras idénticas de expresión plana. Hablan al unísono, repitiendo sus propias frases.

 

(La escena comienza con LA PALEONTOLOGÍA SOCIAL de rodillas, cepillando con cuidado un busto sin nariz que sobresale del suelo).

PALEONTOLOGÍA SOCIAL: (Para sí mismo) Estrato sobre estrato… Aquí yace la intención de 1950. Debajo, el deseo reprimido de una generación que creyó en el progreso. ¡Qué fósiles tan frágiles somos!

(Entran LOS REDUNDANTES, caminando en círculos alrededor de la montaña de escombros).

LOS REDUNDANTES: Es lo que es. Lo que se ve es lo que hay. La realidad es real porque es la realidad. Estamos aquí porque hemos llegado.

PALEONTOLOGÍA SOCIAL: (Se levanta irritado) ¡Silencio, ruido de superficie! Estoy tratando de escuchar el crujido de la estructura. Ustedes solo son sedimento fresco, apenas una capa de mugre sobre la verdadera historia.

LOS REDUNDANTES: El ruido suena porque hay sonido. Decimos lo dicho para que sea dicho. Si no se dice, no está dicho.

(De las sombras emerge LA PLUMA DE LACAN. Se desliza entre LOS REDUNDANTES. Con un movimiento rápido, “tacha” la boca de uno de ellos en el aire. En la pantalla del fondo se lee: “El sujeto es lo que un significante representa para otro significante”).

PALEONTOLOGÍA SOCIAL: (Hacia la Pluma) ¡Ah, finalmente! El bisturí del vacío. Dime, Pluma, ¿qué hay debajo de este amontonamiento de obviedades? ¿Encontraremos al hombre o solo otro agujero pequeño?

(LA PLUMA DE LACAN ignora la pregunta y comienza a trazar un nudo borromeo en el suelo, cortando el paso de LOS REDUNDANTES).

LOS REDUNDANTES: (Tropezando) El nudo es un nudo. Atar es unir lo que está atado. Si se suelta, no está unido. Repetimos para no olvidar que ya lo hemos dicho.

PALEONTOLOGÍA SOCIAL: (Excavando frenéticamente bajo los pies de los Redundantes) ¡Callen! Estoy llegando al hueso de la cultura. Siento el frío de la verdad inmutable… ¡Es… es…!

(LA PLUMA DE LACAN se detiene en seco. Escribe en la pantalla con trazos rojos: “La verdad tiene estructura de ficción”).

PALEONTOLOGÍA SOCIAL: (Se detiene, mira la pantalla y luego a sus manos cubiertas de tierra) Entonces… ¿he estado excavando en un cuento? ¿Toda esta sociedad es solo un resto de lenguaje mal enterrado?

LOS REDUNDANTES: (Sentándose en el suelo, rodeándolo) Un cuento contado es un relato relatado. El fin es el final porque termina. Lo que se acaba, deja de ser.

(LA PLUMA DE LACAN se acerca a la cámara/público y dibuja un gran signo de interrogación que tacha a todos los personajes. La luz se va volviendo blanca, cegadora, como esos “agujeritos” que mencionamos antes).

PALEONTOLOGÍA SOCIAL: (Susurrando) Al menos… mídeme la distancia… ni muy cerca… ni muy lejos…

LOS REDUNDANTES: (En un susurro final) Lo que se va, se ha ido.

(Oscuridad total. Solo queda el sonido de una pluma rasgando un papel inexistente).

El escenario queda en penumbras. Solo una luz cenital, fría y polvorienta, cae sobre LA PALEONTOLOGÍA SOCIAL, que sostiene un puñado de tierra entre sus manos como si fuera el último tesoro de una civilización olvidada.

PALEONTOLOGÍA SOCIAL: (Con voz cansada, pero con una lucidez cortante)

“Mírenlo bien. No es solo polvo. Es el sedimento de todo lo que juramos que no íbamos a repetir.

Llevo siglos cavando en el tejido de lo que llaman ‘progreso’, y ¿qué encuentro? Huesos de palabras que murieron de hambre, mandíbulas que aún intentan morder una verdad que ya se licuó. Los Redundantes creen que el suelo es sólido porque caminan sobre él, pero yo sé que caminamos sobre el aire que dejaron los que callaron.

(Señala a la Pluma de Lacan, inmóvil en la sombra)

Ella tiene razón, aunque me duela en la punta del pico. Cavamos para encontrar al Hombre, pero solo encontramos la marca que dejó al irse. Somos paleontólogos de una ausencia. Estudiamos el rastro de un deseo que, al ser nombrado, se extingue.

¿Qué queda cuando el carnaval se retira y los payasos se quitan la máscara de ‘normalidad’? Queda la estructura desnuda. Queda esta lámina negra por la que intentamos mirar.

No me busquen en los libros de historia; esos son solo la piel muerta de lo social. Búsquenme en la grieta, en el agujerito pequeño donde lo que fuiste se encuentra con lo que todavía no te atreves a ser.

(Mira al público, mide la distancia con sus manos en el aire)

Ni muy cerca para no quemarse… ni muy lejos para no olvidar. Mañana, otros vendrán a excavar nuestras propias redundancias. Espero que, al menos, encuentren algo que valga la pena desenterrar. O quizás… quizás solo encuentren este silencio que ahora les entrego.”

(La Paleontología Social sopla el polvo de sus manos hacia la cuarta pared. El polvo brilla un instante antes de que la luz se apague definitivamente).

TELÓN.

Este final deja la puerta abierta al espectador: ¿somos nosotros el fósil del mañana o somos los que finalmente romperán la redundancia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *