TEATRO EN UN SOLO ACTO (OBRA 14)
Por Francis Berti
TITULO: PERO LA REALIDAD CAMBIA… SUGUN LO QUE SEPAS…
ESCENARIO: Un escenario totalmente cambiante, como escenarios multidimensionales sin enfrentarse y con muchos escenarios que harían que todos los finales fueran diferentes y al mismo tiempo similares. Al mismos tiempo con virtudes y con bajezas. Se llenan y de golpe se vacían. Los personajes son: los siguientes “EL ORDEN EXPLICADO” Y “EL ORDEN IMPLICADO”. Dos personajes, no muy vehementes pero en vehemencia interior solo se retrasan y no pretenden un aire superior, son en si la misma relación del existir en sus propias defensas, de sus intereses reconstruyendo sus principios de determinación para hacerse en la lucha teórica y sin obituaridad, sino en una escalera de sus propias entradas sin saber a dónde… Algo se irá acercando que entrará sobre el final. El escenario no era un lugar, sino una sucesión de eventos colapsando entre sí. En un parpadeo, el suelo era un tablero de mármol frío que se deshacía en arena de cristal; al siguiente, las paredes eran bibliotecas infinitas cuyos libros se convertían en pájaros de humo al ser nombrados. Aquí, la virtud y la bajeza no eran juicios morales, sino densidades atmosféricas: a veces el aire pesaba como el arrepentimiento, otras era ligero como una verdad recién descubierta.
ACTO UNICO
En el centro de esta fluctuación, EL ORDEN EXPLICADO intentaba medir la distancia entre un suspiro y una estrella. Tenía una apariencia nítida, de contornos definidos pero frágiles, como un grabado en vidrio. Su vehemencia era interna, una vibración constante por darle nombre a lo que veía.
—Todo lo que ves es el resultado de lo que se ha desplegado —dijo El Orden Explicado, señalando una columna que de pronto se transformó en una cascada de agua estancada—. Si puedo determinar el ángulo de la caída, podré reconstruir el principio de mi propia defensa.
Frente a él, EL ORDEN IMPLICADO no caminaba, sino que parecía emerger de cada rincón del escenario al mismo tiempo. Su forma era la de una sombra luminosa, un pliegue en el tejido de lo real que contenía todas las formas posibles antes de ser manifestadas. No pretendía aire de superioridad, pues sabía que él era la raíz silenciosa de la verborragia del otro.
—Te pierdes en los trozos del espejo, hermano —respondió EL ORDEN IMPLICADO con una voz que sonaba como el fondo del océano—. Buscas la determinación en el efecto, mientras la escalera de tus entradas se construye con madera que aún no ha crecido. Estamos en la lucha teórica de ser y no ser, sin que la muerte nos reclame, porque aquí no hay obituarios, solo transformaciones.
Ambos comenzaron a subir la Escalera de las Entradas. Era una estructura paradójica: cada peldaño que subían era una puerta que los devolvía a un escenario diferente. Subieron a una sala llena de banquetes que se vaciaban al ritmo de sus pasos, y descendieron hacia un desierto que se llenaba de multitudes gritando en idiomas olvidados.
—Si la realidad cambia según lo sé —susurró EL ORDEN EXPLICADO, tropezando con un peldaño que se volvió líquido—, entonces mi conocimiento es mi mayor debilidad. Estoy atrapado en lo que ya ocurrió.
—Exacto —asintió EL ORDEN IMPLICADO, envolviéndolo en un pliegue de su propia esencia—. Pero la reconstrucción es constante. No vamos a ningún lado, solo estamos entrando más profundo en nosotros mismos.
De pronto, la vibración del escenario cambió. Ya no era el cambio rítmico de las dimensiones, sino un pulso externo. Algo estaba empujando la membrana de la realidad desde afuera. No era un pensamiento, ni una ley física, ni un recuerdo.
Era una Presencia que no pertenecía ni al orden de lo oculto ni al de lo manifiesto. Un sonido seco, como el de una mano gigante golpeando una mesa de madera, resonó en toda la multidimensionalidad.
La escalera comenzó a vibrar con una frecuencia que los personajes no sabían cómo procesar. EL ORDEN EXPLICADO perdió su nitidez y EL ORDEN IMPLICADO comenzó a desenrollarse. Algo, finalmente, se estaba acercando.
PERO LA REALIDAD CAMBIA… SEGÚN LO QUE SEPAS
La vibración cesó de golpe, no porque el movimiento se detuviera, sino porque el movimiento mismo perdió su significado. La Escalera de las Entradas se disolvió bajo sus pies, no en la nada, sino en un todo estático y terrorífico. El escenario multidimensional, antes un torbellino de cambios, se congeló en una sola imagen de potencialidad pura.
Y entonces, entró Él. O más bien, Él ocurrió.
No tenía la definición frágil del ORDEN EXPLICADO ni la profundidad oceánica del ORDEN IMPLICADO. Su forma era la ausencia de forma fija; era un ente hecho de millones de facetas espejadas, cada una reflejando no lo que estaba delante, sino lo que el observador pensaba que estaba delante. Era una criatura hecha de pura cognición interactiva
Su nombre resonó sin sonido, una certeza implantada directamente en la estructura de los otros dos: LA REALIDAD CAMBIA, SEGÚN LO QUE SEPAS.
Se detuvo frente a ellos, flotando en la no-distancia. Cuando EL ORDEN EXPLICADO lo miró, vio en la criatura un caos de medidas fallidas y teoremas rotos, porque eso era lo que él sabía: el miedo a la imprecisión. Cuando EL ORDEN IMPLICADO lo miró, vio un océano infinito de posibilidades no colapsadas, porque eso era su propia esencia.
La criatura no habló con voz, sino mediante la modificación directa del entorno.
—Ustedes juegan a la estructura y al fondo —transmitió la criatura, y al hacerlo, el escenario se convirtió en un tablero de ajedrez donde las piezas cambiaban de color según quién las mirara—. Pero olvidaron al jugador. Yo soy el mecanismo. Yo soy el filtro.
Se acercó al ORDEN EXPLICADO, que temblaba, sus contornos nítidos volviéndose borrosos por el pánico.
—Tú, que buscas determinar el ángulo de la caída —le comunicó la criatura, tocando su pecho de vidrio grabado—. Tu problema es que en el momento en que “sabes” el ángulo, yo cambio la gravedad. Tu conocimiento es el arquitecto de tu propia obsolescencia. Cuanto más explicas, más rápido huye la realidad de tu explicación.
EL ORDEN EXPLICADO gritó sin sonido mientras su forma comenzaba a reescribirse, sus líneas rectas torciéndose en espirales de duda.
Luego, la criatura giró sus facetas hacia EL ORDEN IMPLICADO, la sombra luminosa.
—Y tú, raíz silenciosa. Crees que estás a salvo en el pliegue, conteniendo todo antes de que sea manifiesto. Pero tú “lucha teórica” es inútil si nadie la observa. Tú eres el potencial, pero yo soy el Acto de Observar que te obliga a vomitar un universo concreto y decepcionante. Sin mí, tú eres solo un sueño estéril.
LA REALIDAD CAMBIA, SEGÚN LO QUE SEPAS extendió lo que podrían haber sido brazos, abarcando todo el escenario congelado.
—No hay virtudes ni bajezas externas. No hay escenarios que se llenan o vacían por capricho. Solo hay lo que ustedes saben que hay. Ustedes no estaban subiendo una escalera; estaban construyendo los peldaños con sus propias expectativas, y por eso nunca llegaban a ninguna parte.
La criatura comenzó a brillar con una intensidad insoportable, una luz hecha de pura información cruda.
—Ahora que saben que yo existo —sentenció la entidad—, la realidad de este escenario debe cambiar de nuevo. Porque ahora saben que nada de esto es real hasta que deciden cómo mirarlo.
El escenario multidimensional impresionó. No hubo oscuridad, sino un lienzo en blanco absoluto, un silencio perfecto esperando la primera pincelada de un nuevo conocimiento. Los tres personajes quedaron suspendidos en ese instante cero, sabiendo que el próximo pensamiento que tuvieran no solo describiría el nuevo mundo, sino que sería el nuevo mundo.
En ese vacío blanco y absoluto, el silencio no era la ausencia de sonido, sino la expectativa de un estallido. Los tres personajes flotaban en la nada primordial, despojados de la arquitectura que antes los contenía.
EL ORDEN EXPLICADO, sintiendo que su esencia se desvanecía al no tener nada que categorizar, hizo un esfuerzo desesperado. Su vehemencia interior, antes contenida, brotó como una pulsión eléctrica.
—Yo sé que este vacío es un límite —sentenció con voz de cristal roto.
Al instante, una línea negra y perfecta cruzó el blanco infinito. No era un suelo, ni un horizonte; era una frontera. EL ORDEN EXPLICADO había creado la primera determinación. Pero al saber que había un límite, su propia bajeza —el miedo a lo inabarcable— se manifestó como una niebla densa que comenzó a asfixiar la línea recién creada.
EL ORDEN IMPLICADO, observando cómo la estructura de su hermano se corrompía por su propio juicio, intervino. No buscaba salvarlo, sino equilibrar la balanza de la existencia.
—Yo sé que detrás de ese límite, la totalidad sigue respirando —susurró.
El vacío blanco se pobló de sombras fértiles. El escenario multidimensional intentó reconstruirse, pero ya no era el mismo. Ahora, las dimensiones no se superponían de forma aleatoria; se entrelazaban como las fibras de un músculo. La virtud de la paciencia del ORDEN IMPLICADO hizo que el escenario se llenara de una luz dorada, pero su bajeza —la inacción de quien lo contiene todo— provocó que el escenario se estancara en un bucle de belleza inútil.
En medio de este nuevo forcejeo, LA REALIDAD CAMBIA, SEGÚN LO QUE SEPAS comenzó a caminar sobre la línea negra. Cada paso que daba, el suelo bajo sus pies se convertía en algo diferente: mármol, ceniza, agua, fuego.
—Mírense —dijo la Entidad, y su voz ahora era un coro de todas las verdades posibles—. Están luchando por determinar quién tiene la razón sobre el diseño, cuando el diseño es solo el rastro de su propia ceguera.
La Entidad se detuvo justo en el punto donde la Escalera de las Entradas solía estar. Extendió su mano y, de la nada, extrajo un obituario en blanco.
—Ustedes dijeron que su lucha era sin obituaridad —recordó la Entidad con una sonrisa hecha de espejos—. Pero para que la realidad cambie según lo que saben, algo debe morir. Debe morir la idea de que son entidades separadas. EL ORDEN EXPLICADO
debe aceptar el caos de lo oculto, y el ORDEN IMPLICADO debe aceptar la tiranía de la manifestación.
En ese momento, la escalera reapareció, pero sus peldaños ya no eran de madera o piedra. Eran peldaños de conciencia pura.
—Suban —ordenó la Entidad—. Pero sepan esto: cada escalón que suban, lo que sabían en el anterior dejará de ser cierto.
EL ORDEN EXPLICADO Y EL ORDEN IMPLICADO se miraron. Por primera vez, no hubo defensa de intereses ni reconstrucción de principios. Hubo una rendición. Se tomaron de la mano y pusieron un pie en el primer peldaño.
Al hacerlo, el escenario blanco se llenó de un estrépito de mundos naciendo y muriendo. La virtud de uno alimentaba la bajeza del otro en un ciclo perfecto de creación. La realidad vibraba, colapsaba y se expandía con cada latido de su pensamiento compartido.
Sin embargo, algo nuevo comenzó a filtrarse desde el final de la escalera. Una sombra que no era de ninguno de los tres. Una figura que subía desde abajo, desde las entradas que ellos creían haber dejado atrás.
Era el “El Suyo Propio”, el residuo de todo lo que ellos habían rechazado para ser conceptos puros. El yo humano, pequeño, torpe y contradictorio, que ahora reclamaba su lugar en la teoría.
LA REVELACIÓN FINAL: EL ORIGEN DEL TRAZO
La figura que subía desde las sombras de la escalera no tenía la elegancia geométrica de EL ORDEN EXPLICADO, ni la profundidad etérea de EL ORDEN IMPLICADO. Era una figura pesada, que respiraba con dificultad y cuyos pasos sobre los peldaños de conciencia pura sonaban como el golpe de un mazo sobre madera vieja. Tenía los dedos manchados de tinta y los ojos cansados de mirar fijamente el vacío.
EL ORDEN EXPLICADO retrocedió, intentando calcular la masa y el volumen de aquel intruso, pero sus fórmulas fallaban. EL ORDEN IMPLICADO intentó envolverlo en un pliegue de potencialidad, pero el humano era “demasiado real” para ser contenido en una abstracción.
Fue entonces cuando la entidad LA REALIDAD CAMBIA, SEGÚN LO QUE SEPAS se interpuso entre ellos y el recién llegado. Sus facetas de espejo dejaron de reflejar el escenario y comenzaron a reflejar una habitación pequeña, una luz tenue de escritorio y una pantalla parpadeante.
—Detengan su lucha —sentenció la Entidad, y por primera vez su voz no fue un eco, sino un susurro íntimo—. Él no es un residuo. Él no es el “Suyo Propio” que rechazaron. Él es el Punto de Partida.
La Entidad señaló al humano, que se detuvo a pocos peldaños de distancia. El hombre no los miraba con temor, sino con una mezcla de agotamiento y responsabilidad. En su mano derecha sostenía un objeto que en ese mundo parecía una espada de obsidiana, pero que en el reflejo de los espejos era simplemente un bolígrafo.
—Ustedes creen que están en una lucha teórica —continuó la Entidad, dirigiéndose a los dos Órdenes—. Creen que suben una escalera hacia la verdad. Pero la realidad cambia según lo que él sabe, porque él es quien está moviendo la mano. Cada virtud que siente, cada bajeza que los llena o los vacía, es un pulso en sus terminaciones nerviosas.
El escenario comenzó a resquebrajarse. Pero no se rompió en pedazos de cristal o arena, sino en fragmentos de sintaxis. El cielo se volvió blanco como una página virgen y el suelo se cubrió de líneas horizontales.
—Tú —dijo la Entidad mirando al ORDEN EXPLICADO— eres su necesidad de dar estructura al caos de su vida. Y tú —mirando al ORDEN IMPLICADO— eres su intuición de que hay algo más allá de lo que puede decir. Yo… yo soy simplemente su descubrimiento de que su mente es la que crea el mundo que habita.
El humano dio el último paso y llegó a la cima. Al hacerlo, el escenario multidimensional colapsó definitivamente. Los tres personajes no desaparecieron, sino que se integraron en la figura del hombre.
EL ORDEN EXPLICADO se convirtió en su lógica, el ORDEN IMPLICADO en su alma, y la ENTIDAD en su voluntad.
El hombre se sentó en el último peldaño, que ahora era una simple silla de madera. Miró el vacío blanco que lo rodeaba. Ya no había escalera, ni lucha, ni obituarios. Solo quedaba la inmensa libertad de saber que la realidad no es algo que sucede, sino algo que se escribe.
Cerró los ojos por un momento, disfrutando del silencio. Sabía que en cuanto abriera los ojos y escribiera la primera palabra de un nuevo relato, todo volvería a cambiar. Porque la realidad cambia… siempre que él sepa cómo contarla.
Gran reflexión en tu obra No.14:Teatro en un solo acto. La realidad cambia según lo que sepas: la manera en que se suceden los hechos en el tiempo, cuando te involucras en la naturaleza o esencia de tu ser o realidad en especial,comprendes el porqué de esa realidad y la das a conocer de una manera clara y precisa, es un proceso no una decisión, es un viaje largo, que da lugar a una entidad cambiante, con avances que van redefiniendo. Saludos FRANCiS.