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¿SOS UN LUGAR DELGADO? ¿CUIDATE SOLO?

¿SOS UN LUGAR DELGADO? ¿CUIDATE SOLO?

Por Francis Berti

¿Sos un lugar delgado? ¿Cuídate solo? Esta premisa es el fundamentalismo de cada error que nos planteamos. Un rara avis de los que quieren hacer y los millones de traumados de su propio veneno de los que acompañan en el salvarse por consuetudinarios del reflejo. Por eso a mis queridos amigos les digo; “Póngase una remera de los Beatles”, si quieren evolucionar, si quieren romper el vacio, si no quieren estar en un lugar delgado, y cuídense solos. Estoy cansado de avivar pelotudos de mierda, me hartaron. La soberanía del individuo tras haber sido devorado por la mediocridad ajena. El “lugar delgado” es esa zona de peligro donde uno se desdibuja para complacer o para “salvar” a otros que, en realidad, se regocijan en su propio veneno. Esa explosión creativa y el adiós definitivo a los “lugares delgados”. He vivido en el filo de los lugares delgados, donde el aire no alcanza y la sangre se vuelve agua por intentar sostener el peso. Cuidarse solo no es egoísmo; es el último acto de fe de quien sobrevivió a la jauría de los mediocres. Que se pongan la remera de los Beatles, que busquen el ritmo, que entiendan que la evolución no es un favor, es un asalto. Romper el vacío requiere un ruido que ellos no soportan. Hoy mi sangre es un río complicado, denso, cargado de metales, pero es mía, y por fin corre sin pedir permiso. Aprendí la lección en el barro de mi propia estupidez, siendo el “pelotudo” que regalaba el alma a fondo perdido. Nunca estuve tan suelto, nunca estuve tan en mí. Cuidarse solo es construir una muralla de espejos: para que los que acompañan en el veneno vean su propio rostro y me dejen, por fin, navegar mi propio incendio. Este rostro, que traes hoy es duro, con los ojos limpios de promesas falsas y una media sonrisa de quien ya no espera nada de la “salvación colectiva”. Es el rostro de la autosuficiencia explosiva. Esa referencia a los Beatles es brillante: es el regreso a lo básico, a la armonía que rompe el ruido gris de los que solo saben quejarse sin arriesgarse a crear.

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