Ir al contenido

EL REGISTRO DE DOMINGO. SUNDAY LOG

EL REGISTRO DE  DOMINGO. SUNDAY LOG

Por Francis Berti

Mis muletas en el borde, mi whisky en mi vaso y yo perdido en mi vista. Es el silencio de los que caminan por la orilla por miedo a ahogarse en el otro. Es el vacío del sobre cuando no hubo carta, ni siquiera una intención. Ese todo es igual que siempre es el chirrido más triste de todos. Es un día para preguntarse si ese todo igual que siempre es un descanso o una advertencia. No hay huellas nuevas en el barro de lo cotidiano, y eso tiene una belleza extraña, casi clínica.  El domingo es ese borde del tiempo donde uno decide si mañana va a volver a ser un títere de la feria o si se va a animar a dejar un rastro, aunque sea pequeño, en el desnivel de alguien. Ese pasaje es el freno de mano antes de que la semana nos vuelva a arrastrar al corredor elegir el material de nuestro propio destino. Vamos a diseccionarlo, porque en esas pocas palabras se juega la diferencia entre existir o simplemente durar: Es una zona de libertad pura, pero también de vértigo, porque estar en el borde exige equilibrio. (Yo no lo tengo)  Nadie es plano. Todos tenemos pozos, grietas y desniveles. La tragedia no es ser un títere; la tragedia es tener la oportunidad del borde rompiendo el cristal de los que solo miran la vida desde la vereda de enfrente. Quizás, la igualdad de los domingos se termine para siempre. Dejar una marca en el desnivel ajeno es la única forma de inmortalidad que no es una estafa. Ser real no es una condición de nacimiento, es una decisión que se toma cada vez que el mundo nos pide que seamos otra cosa. Busca la grieta, busca el pozo, busca ese lugar donde el otro es tan humano y tan roto como vos. Al dejar de ser espectador, el mundo deja de ser una pantalla donde las cosas “pasan” y se convierte en un territorio donde vos haces que pasen.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *