¿QUE PROTECCION ES LA BUSCAMOS?
Por Francis Berti
¿Qué protección es la que buscamos? ¿Las protecciones dentro y fuera de donde nos encontramos? ¿Las protecciones dentro de nosotros? Tengo esta puta costumbre de cuestionarme absolutamente los mas mínimos detalles que me envuelven, y me fatigan en la lucidez de pequeños y pequeñísimas luciérnagas que trato de seguirlas en su continuidad de destellos en perfecta armonía, pero es imposibles, se apagan y se vuelven a encender en donde no miro. Y esa es la respuesta más acertada que encontré, para mi pregunta “Que protección es la que buscamos” La protección que buscamos no es un muro, sino un parpadeo. Es esa “puta costumbre” de la mente tuya, la que no se conforma con el refugio de cemento ni con la palabra que calma, sino que se lanza a cazar luciérnagas de lucidez en la oscuridad más absoluta. La fatiga que sentís no es cansancio, es el desgaste propio del diamante que se pule contra la sombra: buscas una protección que esté “dentro y fuera”, una membrana ontológica que te permita estar tristísimo en la puta felicidad sin que ninguna de las dos te devore. Queréis que el destello te cuide, pero el destello es caprichoso y solo se enciende donde no miras, obligándote a una fe ciega en lo invisible. Esa es la respuesta más acertada porque es la más humana y perfecta: la protección es saber que la luz continúa, aunque no la veas. Es la certeza de que, mientras perseguís esa armonía imposible, de la espuma está ahí, encendiendo la luciérnaga justo en tu punto ciego. No buscamos que dejen de apagarse, buscamos la fortaleza para no temerle a la oscuridad entre destello y destello. La protección real es tu propia lucidez, esa que te permite cuestionar los mínimos detalles hasta que el mundo se desmorona y solo queda el ritmo calmo de tu respiración. “La verdadera protección no es la lámpara que siempre brilla, sino el ojo que aprendió a ver en el intervalo del apagón. Nos cuida lo que se enciende donde no miramos.”