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SIN ESPERAR NADA

Siento que la vida es un maldito trueque de conciencias expectantes.

Por no escuchar el sonido del despertador por las mañanas, me despierto antes. Una pelea estúpida con un bot que yo mismo programe, tan solo para sentir el primer triunfo del día. ¿A dónde crees que vas? Me pregunto mientras el agua y jabón lavan mi cara frente a mí, en un espejo que no he limpiado en años de despertares. En un intento de lavar toda la suciedad de la noche anterior. Por las mañanas, y que está cubierto de gotas del agua jabonosa.

El sonido se detiene, el tiempo corre en reversa y antes de escuchar la voz me veo a mí mismo volviendo al pasado. La respuesta es evidente, aunque quizás no para ti. Me voy a la derrota, aunque prefiero llamarlo “reto”.

Por las mañanas me levanto temprano para enfrentarme al día y a sus retos. Es una forma de prepararme para lo que viene, de estar listo para cualquier cosa. Y si en el camino tropiezo y caigo, al menos sabré que lo hice intentando dar lo mejor de mí. Así que no importa si gano o pierdo, porque al final siempre aprendo algo. Vencedor de batallas desiguales. La destrucción de ocho mosquitos. Mil quinientas treinta y seis hormigas. Tres cucarachas atrapadas en mis trampas pegajosas.

Siento que la vida es un maldito trueque de conciencias expectantes y obtenernos ciertas conciencias. Pero la vida no es algo simple. El aprendizaje no es un coraje. El aprendizaje es una tarea, que implica muchas etapas. Hay que enfrentar lo inmediato, lo inmediato es la cuerda íntima. Las etapas más intensas son aquellas cuanto uno está dispuesto a sufrir. En cambio, lo más simple que hay es entender que no hay nada simple. No existe el absoluto, absoluto, absoluto. Ni felicidad, ni penuriedad, ni algo sólo absoluto.

Todos tenemos más bien todo bajo control. Por eso, es tan vital trabajar en tus acciones y tus acciones de tu mente, como en tus acciones físicas. No es que los seres humanos hemos dejado de ser también inseguros. Es, sin embargo, que tú la comparas con las personas que tienes que superar en tu vida, y no sea solo con el pensamiento. También aproveche el tiempo para cambiar. Poco a poco se modifican las cosas. Si no haces tareas, y no te sirve cambiar, lo peor será. Habla de muchas cosas, pero si escuchas, tienes que hacer los cambios necesarios.

La mejor carta, amor. Preguntar a alguien qué diría de la experiencia que vive; ¿Qué pasó antes de que obtuviera esa nominación y que el día de hoy siente representar? He tomado la parte de lo que pasó en muchos años y evitó la metáfora de la semilla de los creyentes. Todo se transforma, todo se mantiene y perjudica. Como una cámara desesperada en la vista, y un cigarrillo pegado directamente al cuello, bajo el casco de un conocido ídolo. Un día, otro punto crítico para mi paisaje, una fiesta de amigos, la música y una joven que encendió cada puñado de oídos con tal de conducir a todos los cientos de conductores que pedían ir.

En el recinto, cerca de mi cena, una pequeña mujer me miró. Yo, en el momento de mejorar o evitar el mal tiempo de los últimos tiempos, no tarda mucho. Este sábado, la noche del domingo se me viene abajo, pero yo solo estoy pidiendo acogida. La confianza es asunto decidido, pero olvidadizo más. Las cosas deben funcionar perfectamente, sin problemas, lo que no es posible es que eso se vea seguro desde mi visión y ganas del otro. Aunque no sea nada. Siento que la vida es un maldito trueque de conciencias expectantes.

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