UN MALO, PERO SOY UN BUENO ENTRE LOS MALOS. (POEM) A GOOD GUY AMONG THE BAD
Por Francis Berti
Hoy día sabemos cómo se hace todo, excepto vivir…Jean Paul Sartre. No ven el patrón, todo es fugaz. Un malo, pero un bueno entre los malos. Nos arroja directamente al abismo de la existencia técnica frente a la existencia vital. Con la frase de Sartre como brújula, el desierto social se vuelve un lugar donde tenemos todos los manuales de instrucciones, pero hemos perdido el sentido del viaje. Sartre nos golpea con una verdad incómoda: somos expertos en el “cómo” (cómo producir, cómo comunicar, cómo aparentar), pero analfabetos en el “vivir”. Dices que “no ven el patrón”. El patrón es precisamente ese movimiento incesante que no llega a ningún lado. La gente se aferra a la técnica porque vivir —en el sentido sartreano— da vértigo. Vivir implica elegir, y elegir implica la angustia de ser libre. Esta es una figura fascinante. “Un bueno entre los malos”. Es aquel que, dentro de un sistema corrompido o una sociedad desierta, conserva una chispa de ética. No es un santo, es alguien que conoce el barro, que habita la “maldad” del mundo, pero que decide no ser un engranaje más del patrón fugaz .El patrón fugaz de las luces de la ciudad se apaga, y queda la cruda realidad del día que comienza. Ser “bueno entre los malos” es quizás la única forma de honestidad que queda. El patrón fugaz nos distrae con perfumes vacíos para que no notemos que el tiempo se nos escapa entre las manos.”Sartre tenía razón”, podría decirte con una sonrisa amarga. “Sabemos construir relojes perfectos, pero ya no sabemos qué hacer con el tiempo que marcan”. Ese hombre “bueno entre los malos” es el que detiene la fuga. El que se queda en el banco cuando todos los demás corren siguiendo el patrón.