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LOS INVISIBLES ¿TU NO SABES? TU SABES.

LOS INVISIBLES ¿TU NO SABES? TU SABES.

Por Francis Berti

Los invisibles. Vaya si los hay. Entramos en el territorio del espejismo dorado. Aquí el chirrido ya no es óxido, es el sonido de los dientes  masticando nuestras gotas de sudor. La anatomía de esta es perfecta. No son monstruos externos; caminan por los pasillos de nuestra  es sutil no rompen ventanas, agujerean la voluntad. Son los que están ahí cuando estamos vulnerables, ofreciendo el “repuesto” que no encaja en ninguna parte. Lo compramos todo. Les compramos el “color de temporada”, les compramos el estatus  pintado. Y lo hacemos “a todos”, sin filtro. Porque en la desesperación por no ser una, preferimos ser un escaparate lleno de bellísima. Creemos que volamos porque nos llenaron de helio el ego. Hasta que un día, el hilo se corta o el color se desteje. Su arma final es el espejo formante. Se acercan, nos miran con ojos de vidrio y nos lanzan la sentencia de vestida de halago:“¡¡Pero qué bello eres con eso!!” Y ese “eso” puede ser un título, una pose, un sentimiento o una baratija intelectual. Nos convencen de que nuestra belleza depende de la ellos.  Es el alquimista inverso convierte el oro por tu oro de tu tiempo. No te persiguen para matarte, te persiguen para que nunca dejes que alejes tu propia importancia. Estamos porque estos seres agujerean hasta las gotas de lluvia. “En la feria del de los invisibles, el precio más alto no se paga con dinero, sino con la verdad que entregamos a cambio de una mueca de sonrisa”

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