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¿HARTA LIBERTAD? O ¿HARTA Y LIBERTAD? OUT OF FOCUS

¿HARTA LIBERTAD? O ¿HARTA Y LIBERTAD? OUT OF FOCUS

Por Francis Berti

¿Harta libertad? o ¿Harta y libertad? Y este inmenso fraseare de direccionales al cual no deseo a agregarles preposiciones de las mas radículas, le llevaran a descifrarlas su interposición individual de su esperma y flujo solidificados ante la resolución de su fraseare. Su primera frase se elucubra en un enigmático deterioro libertario, no sabe si está harta de la libertad, ¿Qué sabe o no que la tiene? Y su segunda frase ¿Tampoco sabe si está harta y libre? Que está buscando, que quiere este paradigmático, ¿Seguir en este rulo de me ofusco para ser libre? O ¿Harta y libertad que en realidad tengo entre no tenerla? La sofocación es la continua farsearía de continuos hartazgos libertad.

 Las forzadas, las deshechas y la salida

¿Harta libertad? —Se repetía, tachando la pregunta en el papel—. Si era harta libertad, entonces el exceso de espacio era su propia celda. La libertad convertida en empacho, en un corredor infinito donde dar pasos no llevaba a ninguna parte.

¿Harta y libertad? —Escribía al lado, agregando la conjunción con rabia—. Ahí la trampa era peor: la coexistencia del agotamiento con una condición abstracta que jamás había aprendido a encarnar. La mente elucubraba, interponiendo conceptos duros, solidificados como fluidos secos sobre la mesa de trabajo, intentando construir una estructura lógica donde solo había una emoción podrida.

Se ofuscaba para sentirse vivo. Inventaba el drama del lenguaje porque el conflicto era el único lugar donde podía pretender que elegía algo. La sofocación no venía de afuera; era la farsa continua de girar en el mismo rulo, la comedia de protestar contra una libertad que ni siquiera estaba seguro de poseer.

Y de pronto, el ruido de una puerta al cerrarse abajo cortó el murmullo interno. El silencio que siguió no trajo respuestas teóricas, solo frío.

La salida no estaba en corregir la frase ni en encontrar la preposición exacta. La salida era el despojo instantáneo de la farsa.

Y en esa soledad absoluta, por primera vez, el aire volvió a entrar en los pulmones. Sin adjetivos. Sin preguntas. Libre, finalmente, de la obligación de serlo.

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