TEATRO EN UN SOLO ACTO. (OBRA 25) DRAMATURGIA
Por Francis Berti
TITULO
LA TERCERA COSA
PERSONAJES:
PERSPECTIVA: La distorsión lúcida. La distancia que mide, observa y deforma para otorgar sentido.
REALIDAD: La materia informe. La ceguera del hecho puro, la presencia bruta sin adjetivos.
LA TERCERA COSA: La conjunción. El destello.
ESCENA ÚNICA
(El escenario es una superficie desnuda, bisectada por una franja de luz cenital. En el fondo, la penumbra. No hay muebles, no hay adornos, solo la arquitectura limpia de la tensión.
PERSPECTIVA camina lentamente bordeando la franja de luz, observando desde afuera con la precisión de un cirujano. REALIDAD permanece inmóvil en el centro del haz luminoso, denso, opaco, impertérrito. Ambas sostienen un pulso silencioso, una corriente de obscenidades e intuiciones que se deambulan entre ellas, sin rozarse del todo pero infectándose la distancia.)
PERSPECTIVA (Sin mirar directamente a Realidad, hablando hacia el vacío)Te contemplo. No por devoción, sino por vicio. Te mido desde el ángulo del encuadre, te deformo para hacerte soportable. Si me acerco demasiado, me disuelvo en tu masa vulgar. Si me alejo, te me vuelves mito. Soy la obscenidad de mirarte sin tocarte.
REALIDAD (Con voz grave, despojada de dramatismo) Observas porque no podés sostener el peso del hecho. Te escudas en la distancia para no impregnarte de mi materia. Pero cada mirada tuya es una invasión. Creés estar fuera, pero el mero acto de nombrarme ya te arrastra hacia mi centro.
PERSPECTIVA (Da un paso hacia la luz. La frontera entre ambas se vuelve porosa)
Nos deambulamos. Caemos en el vicio de observarnos sin mezclarnos, y sin embargo la mezcla es inevitable. Nos contaminamos en los bordes. Tu hecho puro sin mi encuadre es una masa ciega; mi encuadre sin tu carne es un fantasma geométrico. Habitamos esa oscilación indecente: estar adentro sin pertenecer, estar afuera sin poder huir.
REALIDAD (Estira una mano hacia la sombra de Perspectiva. Las líneas se cruzan) Sentí el calor de la colisión. No hay pureza en el aislamiento. Tu miramiento es un contagio. Cuando el observado y el observador colapsan en la misma frecuencia, el margen desaparece. Llegamos al “allí”. Al punto de conjunción donde los opuestos dejan de ser trinchera y se vuelven hendidura.
(Un silencio denso envuelve la escena. Las sombras de ambas se funden en el suelo. De pronto, la luz cenital cambia de tono: una vibración azul, diminuta y concentrada, irrumpe desde el punto exacto donde se cruzaban sus trayectorias. La atmósfera pierde su peso terrestre.)
PERSPECTIVA (Retrocede levemente, deslumbrada) Ahí está. Lo presiento sobre el final.
REALIDAD (Inclinando la cabeza hacia el destello) No soy yo. Tampoco sos vos.
LA TERCERA COSA (Emerge de la conjunción. No es un cuerpo ni un fantasma, sino una voz limpia, una frecuencia ontológica que resuena con la solidez de una verdad ya inventada) Nací del desgaste de sus trincheras. Nací de la obscenidad de observarse hasta infectarse. Uds. creyeron que el mundo era la materia o el marco que la aprisiona, pero la brillantez jamás perteneció a los extremos.
Yo soy el saldo. El resultante despojado. La fortaleza de una ontología que no pide permiso para ser: la síntesis donde la mirada ya no deforma a la carne y la carne no ciega a la mirada. No vine a unirlas por amor ni por misericordia, sino por la fuerza matemática de su propia colisión. Uds. no se pertenecen; Uds. me pertenecen a mí.
(El destello azul se expande hasta abarcar toda la terraza, disolviendo los contornos de Perspectiva y Realidad en una presencia única, absoluta y serena. El silencio cae como un hacha.)
TELÓN