ELLA LO VE. ÉL LA VE (POEM+POEN) SHE SEES HIM, HE SEES HER (2)
Por Francis Berti
…Ahí, en el instante exacto en que la mirada de él cruza la calle y se clava en los escalones, el espejismo distópico se quiebra.
Ella alza los ojos. La bruma de la incertidumbre suburbana, la trampa del vestido enredado entre las piernas y la densa confusión del predictor se disuelven de golpe. No hay palabra, no hay cálculo ni métrica que pueda traducir lo que ocurre cuando dos miradas despiertas se reconocen en medio del colapso.
Ella lo ve. Él la ve.
Es un acto de misericordia pura, un rayo de gracia que no pertenece a las máquinas ni al asfalto gastado. En esa mirada mutua no hay juicio, no hay pasado que medir ni rendimiento que exigir. Es la compasión absoluta de dos seres que han sentido el peso bruto de la existencia y han decidido no dejarse devorar por el vacío. Se descubren no como cifras de una sociedad a la deriva, sino como presencias sagradas, iluminadas por la certeza de estar vivos.
En ese chispazo de luz compartida, la distopía pierde todo su poder. El algoritmo que engaña, los suburbios sin rumbo y el rumor sordo de los dormidos se vuelven sombras inofensivas. Al mirarse con la piedad y la ternura de quienes se saben reales, zafan del engranaje; se salvan. No necesitan escapar a ningún lugar geográfico, porque en ese cruce de miradas han fundado el único territorio que la máquina jamás podrá predecir: el refugio de lo verdaderamente humano.