EL DILUVIO PREDICTOR. THE PREDICTOR’S FLOOD
Por Francis Berti
Esta máquina de medir escombros a la que llaman predictor no calcula el futuro; calcula nuestra renuncia. Mide con qué precisión podemos ser encajados en la métrica de un rendimiento ajeno, reduciendo la masa del ser a una simple curva de probabilidad.
El Predictor. La utilidad de un predictor puede definirse como la mejora conseguida en la calidad de las contrataciones realizadas (calidad en las personas seleccionadas), al emplear un dispositivo determinado de selección en comparación con la que se disuelve en la sangre un predictor.
Porque cuando la estadística entra en el torrente sanguíneo, no queda espacio para el sismo. El dispositivo de selección busca la transparencia, el perfil pulido que no arrastra peso ni estorba al engranaje; exige que te despojes de la densidad para volverte legible. Pretenden evaluar tu idoneidad mientras te desangras en una planilla, midiendo tu “calidad” como si el espíritu pudiera medirse por el calibre de sus grietas.
Si tenemos en cuenta que el predictor individual puntual coincide con el predictor en media puntual y que ambos coinciden con el punto central de la predicción por intervalos, es inmediato deducir que el predictor puntual es igual a cuatro de nosotros mismos en la coyuntura filosófica de todo lo que fuimos.
Nos hemos multiplicado por cuatro en el cálculo solo para dividirnos a cero en la existencia. Somos cuatro fantasmas superpuestos en un mismo promedio, cuatro cuerpos abstractos que no ocupan volumen, que no proyectan sombra y que han aprendido a decir “sí” antes de que la pregunta termine de formularse. El punto central de la predicción es el lugar exacto donde matamos al primer impulso; el centro geométrico donde la masa se vuelve aire y el individuo acepta ser una cifra estándar para no molestar a la máquina.
Pero la coyuntura del todo no admite promedios. Todo lo que fuimos no cabe en el intervalo. Salir a la calle con la cara lavada por el agua helada es la única prueba de que hay algo que se resiste a ser anticipado, algo insalvable, pesado e inevitable que rompe el dispositivo antes de dejarse calificar…