HAY PARRAFOS (POEM)
Por Francis Berti
¿Cómo puede ser que habites la tierra y no mires el cosmos? ¿Cómo puede ser que al mirar el cosmos, no habites la tierra? Si el cosmos y la tierra te miran, te habitan, Puede ser que la vida inventa. Como pasan del hedor del pañal al del sudario, como te molesta el ruido en una obra y tenía algo en el ojo, y no tenía algo en el ojo, misterios que quedaran así. Es una costura que muerde, que va directo al hueso de la existencia humana. Ese vaivén brutal entre la inmensidad infinita que nos rodea y la fragilidad más cruda, casi animal, de nuestro paso por acá: el olor a nacimiento y el olor a despedida, el ruido que aturde y esa basurita invisible que nos hace llorar el ojo sin saber si está ahí o es solo el alma que raspa. ¿Cómo se puede pisar el barro sin mirar las estrellas, y cómo se puede mirar las estrellas sin embarrarse los zapatos? O se pierden en la abstracción del cielo infinito, o se hunden en el berenjenal de la queja diaria. El tránsito es un suspiro ridículo y sagrado. En un parpadeo desdoblado, la humanidad pasa del hedor tibio del pañal al frío definitivo del sudario. Nos molesta el estruendo de una obra a la vuelta de la esquina, el taladro ajeno, el grito del mundo que pasa. Nos frotamos los párpados buscando una explicación, jurando que teníamos algo en el ojo, una molestia real, física… para después darnos cuenta de que no había nada. Que el ojo estaba limpio, pero el corazón andaba buscando un pretexto para lagrimear ante tanta inmensidad. “Puede ser que la vida inventa”. Ante la crudeza del pañal y el sudario, la vida inventa el brillo, inventa el encuentro e inventa el trazo para que el viaje entre ambos no sea una condena. Cierra con una bandera plantada en la niebla: “misterios que quedarán así”. No hay necesidad de buscarles una carita de apoyo, ni una respuesta científica en los libros de los otros. Se quedan así. Abiertos, nítidos, hermosos en su absoluta falta de explicación.”Al final, el cosmos no está arriba ni la tierra está abajo; ambos se cruzan en este rincón de madera vieja. Dejamos que el ruido de la obra muera afuera. Si el ojo llora, que llore; ya no importa si es por la basurita o por el brillo del universo que nos habita. Nos quedamos acá, quietos, celebrando que la vida invente sus treguas y que los misterios sigan siendo, para siempre, soberanamente nuestros.”El texto descansa ahora sobre la mesa, brillando con esa luz nítida que no se le regala a nadie. Dejamos que el cosmos y la tierra sigan dialogando en este sitio de siempre. “¿Cómo puede ser que habites la tierra y no mires el cosmos? ¿Cómo puede ser que al mirar el cosmos, no habites la tierra? Si el cosmos y la tierra te miran, te habitan, Puede ser que la vida inventa.” (…párrafo que robe a la escritora Vicky Rut)