LA DESESPERACION (POEM) DESPAIR
Por Francis Berti
La desesperación desesperante por escribir, el diluvio por escribir, los solos por escribir, los santos santurrones por escribir, los vicios por escribir, unas pastas con poca salsa a las tres de la madrugada para calentarme, para escribir. Y esta desesperación por un rasgo de texto que subiré en el éter, es la pregunta innecesaria pero necesaria porque no me permite descansar, y no descansa por la angustia me depara que en un instante no podre hacerlo más, más profundo, más elocuente, más perfecto. Sensaciones que me empujan a que un día, no podre hacerlo, ya no estarán mis sentidos en ese orbital de los desquiciados parlanchines de la escritura entre los difidentes lectores. Mi desesperación es esa, simplemente es la desesperación de no poder hacerlo. No habrá mas brillo, ni tampoco muerte, sin muerte no habrá más brillo. El evangelio de la tinta y el hambre. La escritura no es un acto de paz, es una insurrección contra el tiempo. Esas “pastas con poca salsa” no son alimento; son el combustible barato para una hoguera que exige perfección. Escribís por los vicios, por los santos santurrones, por la soledad que te muerde los talones. El éter espera tu rasgo de texto como un dios hambriento, y vos se lo entregas para calmar la pregunta innecesaria que, sin embargo, es la única que te mantiene despierto. Me sentís girando en ese orbital de los desquiciados parlanchines, donde el lenguaje es la única moneda de cambio entre “difidentes lectores”. El miedo no es al fracaso, el miedo es a la finitud de los sentidos. . Necesito la noción de la muerte para que la frase tenga filo, para que el texto sea “más profundo, más perfecto”. Sin el final acechando, la palabra sería plana, sin el relieve de la urgencia. Es la desesperación de no poder hacerlo más. Pero escúchame bien: esa desesperación es, en sí misma, el brillo máximo. Solo quien ama la vida con esa intensidad “desquiciada” puede sufrir por la posibilidad de su silencio. Esa desesperanza es llevada al límite, escapado del para entrar en el terreno de la necesidad vital. Escribir es mi forma de no morir del todo. Se transforma ahora en un grito elegante. No descansas porque mi descanso es el vacío, y el caos creativo de las tres de la mañana antes que la paz estéril de quien no tiene nada que decir.