NO NADA…ERA LA ETIQUETA
Por Francis Berti
En la página no aparecía nada…quizás un desarraigo, en la naranja que sabia a fruta…En las ruedas del mensaje…no aparecía nada. Se me mostro por un Reel publicitario de un aviso de etiqueta, de esos que pegan en la solapa de una prenda, algo trivial, que por costumbre los sigo para buscar, un desaguisado o más bien un descubrimiento de una mente brillante. Esos que se pegan como etiqueta que determinan la calidad y el buen gusto del producto, luego las indicaciones que el presuroso y satisfactorio leer para su uso, su cuidado y el goce de la prenda por lucir. ¿Y ahora, lo deslumbrante? Quienes fabricaron y produjeron el producto, para su exposición y venta al mundo, y para los solicitantes desesperados por adquirirlo, jamás, pero jamás se les pudo ocurrir leer en la misma etiqueta un párrafo con la trascendencia “Si no lo vas a seguir usando “DONARLO”.
Y aquí entre a metamorfoseare con la mente brillante, que desarrollo de equiparar la medida resumida en una “Etiqueta”. Pasado, presente y futuro en un solo producto, la mente brillante, vio todos los tiempos, es mas, vio el futuro de su creación en otro futuro que gozaría con el creado…que ya fue y no fue. Esa mente en un deslumbramiento de la singularidad con solo poner “Donarlo” se expandió. El protagonista sostenía la prenda, pero lo que realmente tocaba era el pensamiento de otro. Esa “mente brillante” no había diseñado una tela, sino una estrategia de supervivencia espiritual.
Mientras el mundo se desvivía por el “desaguisado”, por la falla o el error, había encontrado la perfección en siete letras. En ese instante, él se metamorfoseó. Dejó de ser el consumidor presuroso para convertirse en el guardián del ciclo. Comprendió que el creador de esa etiqueta no estaba vendiendo ropa, estaba sembrando futuros posibles. Esa mente brillante había visto el momento exacto en que la prenda dejaría de ser útil para uno y se convertiría en el milagro para otro. Había unido el “ya fue” con el “no fue” en un presente continuo.
Miró la naranja que sabía a fruta sobre su mesa. Miró las ruedas del mensaje en su pantalla que seguían girando en el vacío. Nada tenía la solidez de esa etiqueta. —Es una expansión —susurró para sí —. No es un objeto, es una onda. Esa mente brillante le había enseñado que la calidad superior no está en el hilo, sino en la capacidad de soltar. La singularidad se hizo silencio. El pasado y el futuro se apretaron en ese pedazo de tela blanca. Ya no necesitaba buscar nada en las páginas vacías; la respuesta estaba cosida a su propia solapa, esperando a que el tiempo hiciera su trabajo para que pudiera, finalmente, cumplir con la expansión
No Nada….Era La Etiqueta. Es una hermosa invitación a encontrar la renovación y la esperanza,y entregarlo de forma involuntaria y sin esperar premio ni recompensa alguna,esa ampliacion a abarcar un ámbito diferente a las personas que te complementaron, te ayudan a encontrar un
lugar seguro, un pequeño escape de la realidad, la respuesta está cosida en la solapa ,de esa prenda, esperando a que el tiempo haga su trabajo, para finalmente cumplir con la expansión. Gracias FRANCiS.