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LA SATURACION… ES MÁS QUE SATURACION. IN THE SPHERE OF CIRCULATION

LA SATURACION… ES MÁS QUE SATURACION. IN THE SPHERE OF CIRCULATION.

Por Francis Berti

La saturación… es más que saturación in the sphere of circulation.  Es bloque, es húmedo, es fangoso. Te empobrece en quietud, quietud de cerrojos no habidos, pero se cierran aun mas del respirar en respirar. La saturación mes sostiene en ella, me sostuvo en ella,  pero el significante abrió lo que no vimos, lo inesperado, aquello que partió en sensaciones menospreciadas pero allí. No viste la saturación, no la viste Lo inesperado no entró pidiendo permiso. No fue un gran evento, sino una sensación menospreciada, algo que siempre estuvo bajo nuestros pies, como el moho en el fango, y que solo vimos cuando la saturación nos obligó a bajar la mirada. Fue el descubrimiento de lo que sobrevive cuando ya no hay aire. Esa sensación que despreciamos por considerarla “poca cosa”: la pura necesidad de fricción.

En el bloque fangoso de nuestra quietud, lo inesperado fue notar que, bajo el peso de esos cerrojos invisibles, tu piel todavía emitía un calor eléctrico. No era amor, ni era crecimiento; era una urgencia biológica, casi violenta, que la saturación no pudo asfixiar. Esa sensación “menor”, ese impulso de chocar contra el otro solo para confirmar que no nos hemos vuelto estatuas de barro, empezó a vibrar en el tumulto.

Nos detuvimos porque estábamos saturados de conceptos, de “fonocortos” y de imágenes ideales. Pero allí, en el fango, lo que apareció fue la elocuencia de lo mínimo: El crujido de un diente contra otro. El sabor metálico de la angustia. La presión de un dedo que se clava en la palma de la mano hasta dejar marca. Eran sensaciones que habíamos menospreciado por buscarlas siempre en lo “grande”, en lo “trascendente”. No nos dimos cuenta de que la saturación era el abono perfecto para estas pequeñas brutalidades. La saturación nos sostenía porque estábamos demasiado llenos de “nosotros”, pero lo inesperado fue darnos cuenta de que, aun en el bloque más denso, hay un espacio microscópico donde todavía es posible el movimiento.

—No la viste —te dije, sintiendo cómo esa sensación menospreciada crecía como una raíz rompiendo el cemento—. No viste que mientras nos asfixiábamos en lo que ya tenemos, estábamos pariendo una forma nueva de estar: la de los que ya no esperan nada, pero sienten todo.

Pero entonces, algo cedió. No fue una explosión, fue una grieta mínima en el bloque. El significante —esa palabra o ese gesto que no esperábamos— actuó como un mazo sobre el fango seco. Y lo que salió de ahí no fue luz, fue algo mucho más real: sensaciones menospreciadas.

El roce áspero de la sábana, el olor agrio del café olvidado, la vibración de una rabia que habíamos enterrado bajo capas de “bienestar”. Estaban allí, latentes, abonando el terreno mientras nosotros nos creíamos estériles. La saturación nos detuvo, sí, pero en ese tumulto de cosas amontonadas, en ese desorden de lo que “ya tenemos”, empezó a brotar lo inesperado

La belleza de lo tosco es la belleza de lo que no pide perdón por existir. Es el esplendor de la lija, del nudo en la madera, de la cicatriz que interrumpe la suavidad de un muslo. En la saturación, lo pulido es una mentira; lo tosco es la única verdad que queda en pie. Abandonamos la idea del “brillo” para abrazar la opacidad del roce. Lo tosco no necesita luz porque tiene su propio peso. Fue allí, en medio de ese bloque fangoso, donde descubrimos que el valor no estaba en la armonía de nuestras figuras frente a la ventana, sino en la torpeza de nuestros movimientos cuando el aire se volvió sólido.

No viste la saturación porque buscabas una obra de arte terminada, suave y barnizada. Pero la vida estaba en la rebaba, en el sobrante, en lo que queda cuando dejas de intentar que todo encaje. Lo tosco es lo que “abona”: es materia prima, es tierra fértil que no ha sido peinada por el rastrillo de la expectativa..

En ese tumulto que nos detiene, lo tosco es nuestra ancla. Ya no somos dos personas de espaldas, traslúcidas y etéreas. Somos dos bloques de piedra chocando entre sí, sacando chispas del impacto, reconociendo que la saturación no es una cárcel, sino la cantera de donde estamos secando nuestra forma más honesta.

 

1 pensamiento en “LA SATURACION… ES MÁS QUE SATURACION. IN THE SPHERE OF CIRCULATION”

  1. Guadalupe Elvira Blanco

    En la esfera de circulación, la saturación , impacta la continuidad sobre nuestras vidas.nos pide encontrar soluciones duraderas a muchos de los problemas .Tratar de intentar que todo encaje,ese acto repetitivo nos agota.Esta situación es difícil de tratar y aceptar, cuando ni siquiera sabemos con certeza quiénes somos. Nos invitas a mucha reflexión . Saludos.

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