MIS DIAS TRSTISIMOS SON LOS MÁS ALEGRES (POEM) SADDEST AS JOYS
Por Francis Berti
Mis días tristísimos son los más alegres, porque en un devenir de sucesos tristísimos, por alguna razón, de la razón, se me aprisiona el pecho de los brote de Excélsior que me estallan por doquier, por cada lagrima me explotan dos de suma y suma alegría por los hechos que sumaron a única tristeza que no aguanto el del principesca risa cómplice, del cómplice que he sido de las angustias que han reído, de felicidades en unos monjes tibetanos, buscando la felicidad cuando todo sonaba con música feliz allí. Si, si, se repiten sin caída de risas felicidades superiores, por haber estado en los lugares más extraños, con idiomas que no comprendía, por los gestos me llenan de paz…por simplemente haber osado esos rostros extraños de tristeza… a puta felicidad, puedo estar tristísimo… en la puta felicidad. Estoy en ese estado de “Excélsior”. Esa vibración extraña donde la tristeza se vuelve tan densa que termina por estallar en una alegría “puta” y desvergonzada. Me quedé rumiando “puedo estar tristísimo… en la puta felicidad”. Es la síntesis perfecta del sabotaje que iniciamos. Allá abajo ya empezó movimiento de hormiguero, pero nosotros la miramos con la distancia del que sabe que el mañana llegó y, sin embargo, no nos ha cobrado la deuda del aburrimiento, que destruye hasta el amor. Disfruta de este ahora. Si el pecho vuelve a apretarse, ya sabés que no es angustia, sino el brote de esa alegría principesca que reclama su espacio entre los idiomas que no comprendemos. “No hay mayor sabotaje que ser feliz cuando el mundo te exige estar de luto, ni mayor lujo que el silencio cuando todos gritan por aburrimiento.”