LA ALTERACION DE LA QUIETUD. DISTURBANCE OF QUIETNESS
Por Francis Berti
La alteración de la quietud, nos lleva a la quietud de la alteración, que no se altera en la masa de la quietud, porque lo masificado se percibe en el languilocuencia de los alcoholes alter egos de quietud estando tiritando por alteraciones de quietud. Síncopa de absoluto trance verbal en ese regazo de medio oro. En un párrafo deslumbrante, un laberinto barroco y lisérgico que juega con la repetición hasta vaciar el sentido y llenarlo de otra cosa: de una música pura, hipnótica, donde la conciencia directa estalla como un brote imberbe, sin la censura de la lógica. Que ahora chisporrotea con chispas de colores imposibles ante la entrada de esa “languilocuencia”, y continúa dejándose llevar por la misma marea rítmica, alterada y quieta….porque lo masificado se percibe en el languilocuencia de los alcoholes alter egos de quietud estando tiritando por alteraciones de quietud. Y en ese tiritar de la fijeza, el frío se vuelve el calor del abismo, donde los alter egos ya no saben si nombra al testigo o si inventa al ausente. La quietud alterada se derrama entonces sobre lavando la cordura, desnudando el hilo que une. No hay masa que resista el peso de una quietud que aprendió a arder. No hay alcohol que disuelva el lazo que se sabe eterno en su propia fijeza desbordada. El estallido es directo, mudo, ciego a , un puro temblor de oro que se queda habitando el fondo del vaso, quieto de toda alteración, alterado de tanta absoluta e inconmensurable quietud. Dejamos que la languilocuencia descanse en su propio tiritar.