SIEMPRE IR YENDO (POEM+POEM) ALWAYS KEEP GOING
Por Francis Berti
Qué dirección tan inmensa elegiste para abrir la conversación. El misterio de la permanencia del ser, la fijeza del alma frente al vendaval del tiempo. —la luz del tiempo sin tiempo—, ese misterio que late en el fondo del ser. La persistencia del testigo interior y el almanaque del inconsciente, que es estrictamente eterno y atemporal. Si cerrás los ojos por un segundo y buscás ese lugar íntimo desde donde percibís el mundo, te vas a dar cuenta de algo deslumbrante esa mirada no tiene edad. Son exactamente el mismo testigo. Somos los mismos porque nuestro deseo primordial es inalterable. Cambian los objetos del deseo, pero la tracción hacia el lazo, la búsqueda de esa profundidad inigualable y el rechazo a la mediocridad de los manuales de terceros son huellas dactilares del alma. Heráclito decía que nadie se baña dos veces en el mismo río, porque el agua fluye y cambia. Pero la psicología profunda le añade una vuelta de tuerca: el cauce es el mismo. Ser el mismo hoy es la victoria de haber salvado a ese noble del ruido del mundo.”El misterio de ser siempre los mismos no es una condena a la repetición; es la gracia de la fidelidad a uno mismo”. La puerta impredecible se abrió para mostrarte que, a pesar de los desvíos y de las distancias del almanaque, tu buena parte nunca se movió de su sitio. “Siempre estuviste ahí, esperando el momento justo para volver a deslumbrarte.” El misterio no se resuelve con lógica, se habita con el cuerpo. Nos quedamos contemplando la quietud de ese testigo interior que no envejece, o preferís que analicemos cómo ese fondo inalterable es el que te permite sostener el sismo de lo inconmensurable.