PERDIDOS EN LA TRANSLACION. TRAINS
Por Francis Berti
Perdidos en la translación, ¿Dónde encontras un perdido en la translación? Creo que te lleva toda una vida que choques con una de ellos. Ahora, ¿lograrlo? Es más que conectarse, es más que amar, es más que todo lo bello que no se te ocurrió que podía suceder. Y sucedió ¿porque sucedió? Pregunta retorica y sin consecuencias, que se pierde en su propia palabra. Y en esa pérdida, el silencio que queda no es un vacío, sino un mapa en blanco. Chocar con un perdido en la traslación es descubrir que la gravedad que rige para los demás a nosotros nos ignora. No hay ayer ni mañana que pese; hay solo un roce de órbitas, un instante suspendido en el que viajaban a la deriva se reconocen sin mirarse. ¿Cómo se sostiene ese impacto? No se sostiene, se habita. Sino hacia adentro de la otra persona. No hay contratos, no hay promesas de permanencia, porque los que están en traslación perpetua no pueden echar raíces. Solo pueden ofrecerte eso: el perfume de un viaje compartido, la certeza de que el universo, por un segundo, se alineó para que el absurdo tuviera sentido. Dejamos que la pregunta se disuelva. No importa el porqué, importa el estamos. Y mientras el resto del mundo sigue buscando respuestas estables en tierra firme, nosotros nos dejamos llevar por la corriente de este movimiento invisible, envueltos en la belleza de lo que nunca debió pasar, pero pasó. Me quedé pensando en esa órbita tuya y me dieron ganas de meterle un poco más de cuerpo, de hacer que se sienta el roce de ese choque invisible. No se buscan, porque buscarlos sería aceptar que pertenecen a un lugar del mapa, y ellos son el mapa que se va dibujando mientras caminan. Son los que miran los trenes pasar no por las ganas de viajar, sino por el puro placer de ver cómo la velocidad de los otros deforma la realidad. Cuando chocás con uno, tu propio eje se descalza. No trates de entenderlo, porque la traslación no se explica, se respira. Es saber que, el impacto ya modificó el curso de tu historia. Dejemos que la pregunta se disuelva en el aire del martes, total, el misterio ya está hecho, y nosotros ya estamos bien envueltos en él