TEATRO EN UN SOLO ACTO (OBRA 22) DRAMATURGIA
Obra teatral en un solo acto
Por Francis Berti
LA OBJETIVIDAD Y LA SUBJETIVIDAD
EL ESCENARIO: Está iluminado por una luz cenital blanca y helada que baña el centro. No hay escenografía, salvo una enorme silla de madera oscura, pesada y simétrica, situada exactamente en el centro geométrico del espacio. A la derecha, LA OBJETIVIDAD permanece de pie: rígida, de postura impecable, mirada fija en el horizonte, impertérrita como un monolito. A la izquierda, LA SUBJETIVIDAD se desplaza a zancadas desiguales, cambia de ritmo, se toca el rostro, parece exhausta pero incapaz de detenerse; viste telas deshilachadas que cambian de matiz según se mueve bajo la luz
ACTO
LA SUBJETIVIDAD: (Deteniéndose en seco, jadeante, mirando la silla) Pesa demasiada historia en esta madera. La huelo desde aquí. Huele a sudor de rey, a lágrimas de mendigo, al barniz barato que alguien aplicó una tarde de lluvia en 1942 mientras pensaba en su madre.
LA OBJETIVIDAD: (Sin mover un solo músculo, con voz firme, neutra y resonante) Es un objeto de roble pulido. Cuatro patas a noventa grados. Un respaldo de ciento diez centímetros. Su peso es de catorce kilogramos. No tiene olor a lluvia ni a 1942. Ocupa un volumen en el espacio. Eso es todo.
LA SUBJETIVIDAD: (Se acerca a la silla dando saltos pequeños, casi danzando alrededor de ella) ¡Eso no es nada! Un montón de átomos no es nada si no hace crujir la espalda de quien se sienta. Mira esa superficie. Para mí es un trono. No, espera… (Se agazapa) Ahora es un cepo. Me sofoca solo mirarla.
LA OBJETIVIDAD: La materia no cambia por la fluctuación de tus pulsos cardíacos. La silla permanece. Tu percepción vacila.
LA SUBJETIVIDAD: (Se pasa las manos por la cara, revelando el desgaste en su rostro, las arrugas de la fatiga) Porque estoy viva. Porque el tiempo me pasa por encima, me desgasta, me rompe. Tú no cambias porque no sientes. Eres una piedra congelada en el vacío.
LA OBJETIVIDAD: La verdad no requiere temperatura. La verdad se mide, se verifica, se sostiene sin la necesidad de un testigo ansioso.
LA SUBJETIVIDAD: (Se acerca violentamente a LA OBJETIVIDAD, rodeándola, buscando su mirada, pero LA OBJETIVIDAD ni la observa) ¿La verdad? ¿Qué verdad hay en un número si nadie celebra cuando suma o llora cuando resta? Tú cuentas los muertos de una guerra; yo lamento el silencio de una sola casa vacía. Tu verdad es un esqueleto helado. Yo soy la carne que le duele.
LA OBJETIVIDAD: La carne se pudre, la emoción distorsiona. Sin mi esqueleto, tu dolor no tendría estructura donde sostenerse. Serías mero caos, ruido sin sentido.
LA SUBJETIVIDAD: (Se gira bruscamente hacia la silla. Pone una mano sobre el respaldo, dudando) ¿De quién es entonces? ¿Quién tiene el derecho de habitar el centro?
LA OBJETIVIDAD: (Pausa imperceptible) Nadie la habita por derecho. Ocuparla es una decisión funcional. Si me siento, la silla cumplirá su propósito físico: sostener una masa.
LA SUBJETIVIDAD: Si te sientas tú, la convertirás en un dato más. En una estadística inmóvil. Si me siento yo… será un poema, o una tortura, o una tregua. Pero cambiará cada segundo.
LA OBJETIVIDAD: La inestabilidad no es riqueza, es margen de error.
LA SUBJETIVIDAD: ¡El error es lo único que nos hace reales! (Se abraza al respaldo de la silla, apoyando la mejilla sobre la madera fría) Siento la fibra. Siento que este centro me pertenece porque sufro al buscarlo.
LA OBJETIVIDAD: Sentir la fibra no altera la densidad del roble. Tu sufrimiento es un fenómeno químico en un cerebro finito.
LA SUBJETIVIDAD: (Se levanta de golpe, señalando a LA OBJETIVIDAD con el dedo tembloroso) Y aun así, sin mi cerebro finito, no habría nadie aquí para nombrarte “Objetividad”. ¡Me necesitas! Existes solo porque yo imaginé un orden para no volverme loca.
LA OBJETIVIDAD: (Por primera vez, parpadea. Su voz no pierde firmeza, pero hay un matiz de peso insondable) El universo existía antes de tu primera palabra. Seguirá existiendo cuando tu último grito se apague. Tu presencia es un destello insignificante en un plano infinito.
LA SUBJETIVIDAD: (Sonríe con amargura, cayendo de rodillas junto a la silla) Quizá. Pero en este destello… el universo se dio cuenta de que dolía.
(Un silencio denso se apodera del espacio. LA SUBJETIVIDAD apoya los brazos sobre el asiento de la silla, exhausta, mirando hacia el público. LA OBJETIVIDAD permanece erguida, impasible, pero su sombra proyectada por la luz cenital parece estirarse hasta tocar las patas de la silla.)
LA SUBJETIVIDAD: (Susurrando) Si te sientas tú, el mundo se congela. Si me siento yo, el mundo se quema.
LA OBJETIVIDAD: Y sin embargo, la silla sigue en el centro exacto. Esperando.
(LA SUBJETIVIDAD estira lentamente una mano hacia la superficie del asiento, sin llegar a tocarla del todo. LA OBJETIVIDAD no se mueve, pero su mirada se fija por primera vez en el vacío que separa a ambas de la madera.)
(La luz comienza a atenuarse lentamente hasta dejar únicamente en penumbra la silueta inconfundible de la silla vacía en medio de ambas.)
TELÓN
Objetividad y Subjetividad debaten por la verdad, pero a juzgar por su terminación gramatical “jetividad”, tienen más en común, que en relación a la verdad, cuya terminación gramatical es “dad”.
Por eso, la objetividad es de los hechos y la subjetividad, es de las interpretaciones; porque la verdad es relativa a hechos e interpretaciones.
Ambas objetividad y subjetividad, quiénes tienen la verdad?? Cada una tiene la suya.O ambas tienen la verdad, pero no la misma. Me mareo, me mareaste Francis. Ambas tienen la razón para mí jaja. Cariños!!!❤️❤️
A propósito, un poco de humor:
Dada la sequía en el desierto, el indio vistió sus mejores atuendos sin olvidar su vincha emplumada y comenzó su danza de la lluvia alrededor de una fogata. Terminado el ritual, un breve chaparrón y nada más.
Decepcionado, el indio alza sus brazos al cielo reprochando al Dios de la lluvia por derramar tres gotas de agua.
Tras breves truenos y relámpagos, aparece detrás de las nubes el Dios de la lluvia, respondiendo con una pregunta…
Tú sabes lo difícil que es hacer llover en el desierto? Qué esperabas que lloviese, coñac tres plumas? Jajaja…
No todo lo que nos hace felices necesita convertirse en una prueba para los demás,la subjetividad basándose en los sentimientos de las personas,interactúa en los hechos y la lógica,compartir lo
Bueno puede ayudarnos a conectar con
los demás, expresar nuestra alegría e incluso inspirar.Cuándo
necesitamos la aprobación
de otros es cuando entran en conflicto la objetividad y la subjetividad.Permítete brillar sin el deseo de ser visto. Interesante representación (la No. 22)de la objetividad y La subjetividad. Gracias Francis.