Ir al contenido

UN DIENTE DE LEON (POEM+POEM) A DANDELION

UN DIENTE DE LEON (POEM+POEM) A DANDELION

Por Francis Berti

Aquí. Cerca de todo un Diente de León se hamaca: una perfecta esfera, un dios, un universo sencillo, como el comienzo, como a la brisa del primer movimiento a la entrada del primer movimiento a la entrada triunfal del fuego Y grita a la mano que lo arranco de su origen eterno; el diente de león llora, llora por dentro. Es la nueva caricia y el único viajero, poblar de pequeños mundos a la altura de de los sueños transparentes. Pero único y perfecto; lo destruye el aliento, el caminar apresurado, la indiferencia y la hermosa aventura de un regalo. Ese que quedó en hacernos.

Y sin embargo, en su caída no hay escombros, sino la siembra serena de una geometría absoluta. Cada vilano que se desprende es un fragmento de orden que no negocia con el vacío; rueda en el aire sin peso ni prisa, inmune al murmullo de la multitud que pasa de largo, ciega a la belleza de lo que se desintegra. No necesita del aplauso ni del consenso de la calle para ser en su tránsito un universo completo, una masa minúscula que desafía al horizonte.

Así queda el tallo desnudo: una columna vertical, un eje incorruptible que sostiene la memoria del fuego originario. Quien lo arrancó creyó poseerlo, pero solo heredó la levedad de un impulso; el regalo prometido nunca fue la flor intacta, sino el instante exacto en que el aliento la transforma en dispersión y reino. Porque en este desierto de reflejos y ausencias, solo lo que sabe desgajarse con dignidad consigue poblar la distancia, dejando tras de sí el rastro leve de los mundos que se atrevieron a flotar.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *