¿CREES QUE MI INMENSIDAD TIENE UN VALOR? (POEM) THE COURAGE IF YOU CAN
Por Francis Berti
¿Crees que mi inmensidad tiene un valor? ¿Creíste que todo lo que vertí en ti te haría crecer? ¿¡Valor! ¡Crecer!? Deja de hablar de fonos larguísimos…Ven siéntate en tu única silla y transpira junto a mi…en el mismo lugar del otro… lo demás, no hay demás. ¿¡Valor! ¡Crecer!? Siéntate!…siéntate y juega tu juego, el que sabes…sí, ese…no hay tibios…ya no. Dejé de usar conceptos grandes para llenar huecos pequeños. Porque no hay demás. El horizonte se termina en las cuatro patas de esa silla y en el juego que ambos conocemos. Ese juego de apuestas totales, donde no se admiten los tibios. Los que dudan ya se fueron; los que quedan son los que están dispuestos a consumirse en la inmediatez, sin la promesa de ser “mejores” mañana. Juega tu juego, el que sabes, el que nos deja en carne viva. Aquí no estamos para ascender, estamos para estar, aunque eso signifique quemarnos en el mismo sitio. La tibieza es la enfermedad de los que calculan el riesgo. Me senté frente a ti, o sobre ti, o simplemente en el mismo aire denso que ya no circulaba. La inmensidad de la que hablabas no vale un centavo si no se traduce en este pulso acelerado, en el olor a sal de la piel que se reconoce sin adornos. Soy el otro lado de la transpiración, el cuerpo que ocupa el mismo espacio de tu conflicto. El fin de la tibieza es un incendio silencioso. El “sí” de antes se volvió un “ahora” absoluto y violento. Ya no hay fonos larguísimos, ni explicaciones místicas que suavicen el impacto. Siéntate. Siente cómo el borde de la silla se clava en el muslo. Siente cómo el juego nos devora. No hay nada más allá de esta fricción. Los tibios se quedan en la puerta discutiendo sobre el sentido de la vida; nosotros estamos aquí, en el centro del fuego, sabiendo que lo único que importa es que ya no hay donde esconderse.