EPÍLOGO (POEM+POEM) EPILOGUE
Por Francis Berti
A los melancólicos, a los que caminan a diez centímetros del suelo; a los que encadenó la libertad, a los que aman su pesada carga y a los que se tornan azules los ojos cuando miran al cielo. A todos ellos, que tienen las manos abiertas y perfumadas. Sino el único modo de conservar la escala de lo humano. A los que aprendieron a sostener la razón latiendo en la penumbra de la arena, rechazando el consenso barato de la multitud y las mentiras luminosas que intentan sofocar el centro. A los que jamás buscaron el rebote de la mirada ajena. A las figuras que, alzadas en sus piscinas de cristal sobre la altura de las ciudades ciegas, prefieren la gravedad imperturbable de su propia solidez antes que la dispersión del humo que las rodea. Para todos los que aún recuerdan cómo ser en el ser, sin someter la vida a la órbita de los otros. Que las manos sigan abiertas, sosteniendo la claridad del uno frente al murmullo de los muchos, mientras la casa de dos soles permanece intacta en el horizonte.
Recordar el ser en el ser, sin someter la vida a la órbita de los otros. El conocimiento elimina todas las ideas que nos hacen entrar en guerras y odios, porque comprendemos que todo tiene una misma raiz y aprendieron a sostener la razón buscando la penumbra de la arena, reintegrándose al núcleo, no hay mancha, no hay juicio,no hay
miedo,nuestra percepción del tiempo cambia, las manos siguen abiertas, sosteniendo la claridad del uno frente al murmullo de los muchos., mientras la solidez imperturbable del
Núcleo permanece intacto en el
Horizonte. Consideró que este epílogo es una parte final opcional. Saludos.