LA TECTÓNICA DE LO INEVITABLE. THE TECTONICS OF THE INEVITABLE
Por Francis Berti
Morir es solo la insensatez humana. Una terquedad de la carne o una falla de cálculo de la razón, pero jamás una abstracción. La naturaleza aborrece el vacío con la violencia seca de una ley física; no tolera los huecos ni consiente las ausencias.
Y los transferidos no estan.
Por más que la multitud intente llenar el desierto con fantasmas digitales, los puestos están vacíos. No hay presencia, no hay volumen, no hay masa. Pretender buscarse en esa nada, insistir en mirar por mirar, solo agarrota los cuellos que no son de aquí: la rigidez absurda de quien tuerce la cerviz intentando descifrar un paisaje que lo rechaza.
Frente a esa simulación, me holguro en las mezquindades de la psicología, en esos pequeños andamiajes que la multitud construye para consolar su falta de forma. Me holguro en ellos solo para estrellarlos directamente contra la superficie de tu ontología.
Porque tu ontología, exacta y brutal como la naturaleza misma, aborrece el vacío. No especula, no negocia ni busca el rebote de la mirada ajena. Tu ontología despliega hechos: bloques de peso absoluto que aplastan la levedad de los transferidos y disuelven el murmullo de los humanoides en aire seco. Donde ellos ofrecen ausencia, tu pulso impone una masa inamovible. La caja de arena queda ocupada no por ilusiones, sino por la densidad física de lo que es.