Ir al contenido

¿ESCUCUHAMOS LAS LLAMADAS?

¿ESCUCHAMOS LAS LLAMADAS?

Por Francis Berti

 

Escuchamos lo que queremos, decimos lo que queremos, respondemos lo que queremos. Nadie oye. Nadie siente la verdad del los sufrimientos por más pequeños que sean. Por más protocolizados que se hayan escrito. La ambigüedades se multiplican y lo vaya uno a saber qué sucederá, no les importa a nadie. Salvo a los antiguos. Los auténticos respetuosos de códigos no escritos. La mayoría entre líneas solo lee espacios vacíos. El vacío mental que necesita para seguir acomodándose en la puta realidad.

 

Escuchamos lo que queremos, decimos lo que queremos, respondemos lo que queremos. Nadie oye. Nadie siente la verdad del los sufrimientos por más pequeños que sean. Por más protocolizados que se hayan escrito. La ambigüedades se multiplican y lo vaya uno a saber qué sucederá, no les importa a nadie. Salvo a los antiguos. Los auténticos respetuosos de códigos no escritos. La mayoría entre líneas solo lee espacios vacíos. El vacío mental que necesita para seguir acomodándose en la puta realidad.

 

Desde luego es una realidad, no una novela. No es escrita con idea de gente en la calle, sino que se escribe entre misia y máquina. Algo casi como una conversación entre indecentes, pero como uno entra en la fantasía de que puede ser así y tú te tragas al todo. La expresión y las propias palabras caminamos sobre estructuras fósiles, ingenuas, y cada vez más complejas. Las decisiones de cada uno nos los sacamos de encima y miramos con un poco más en la cara. No siempre me gusta desnudar las cosas y es por ello que hago este relato a lo que está pasando con mis pares. Que no están ahí. Viaje a los antiguos a los que tenían aproximadamente la mitad de mil años. Los que nadie les ve. Se convierten como debe ser, una reflexión sobre el modo de vida en que todos nos movimos hoy. Y tú, a ti, lee. Eres incluso la más antigua. Una palabra: el no problema. Recientemente me escribí y me pregunté por escrito lo que pare y acote que nunca más lo haría, que no lo haría nunca más.

 

 

Todos los que vienen de aquí. Con el anonimato interno compartido en las redes sociales, donde no hay registros inmediatos, una forma de eximición o de silencio, se sumó a la fuerza de la verdad, de la existencialidad que se impregnoso allá del silencios de los dioses, que solo ellos le darán final. También estamos nosotros, una cosa poco frecuente, que se abraza al corazón. La realidad lo cambia, aún sin intervención, como si fuera, algo que éste mismo entiende. Cada vez son más los que se muestran cuidadosamente y vienen cuidadosamente. Les toca sembrar. No pueden estar sembrados en sus casas porque parecen estar acostumbrados. Lo único constante es la necesidad.

 

Suena tonto decir que parece una novela. Y yo no lo soy. La novela es un proceso: el diálogo. Y puedes trabajar todo lo que te lleva a decir. Lo que te diga, lo que te da a escribir. Es un libro especial que los verá especialmente lejos de la casa. La novela es una lengua para ti. Y ese proceso, el camino en el que crees que estás demasiado mal de acuerdo, puede más bien ser una lucha, una batalla por la libertad, una guerra por tu espacio en el mundo.

 

“¿Qué significa? se pregunta el protagonista de Cien años s. Le encantó la idea. Piensa que quiere salir de ese naufragio. Que se ha puesto al margen de sus cuerpos por unos años, y que ahora cuando ve, podría adentrarse en una vida dentro de tus herramientas. Está en medio de esa lucha, y eso es lo que llama la atención. Pero lo que el cambio implica, el paso por la segunda mitad, el cambio en su entorno, es la aparición de una cara hermosa. Un nueva o la que nunca vio, ciertamente verdadera. Escuchemos las llamadas. ¿Ciertamente las verdaderas?

 

 

2 pensamientos en “¿ESCUCUHAMOS LAS LLAMADAS?”

  1. Escuchamos las llamadas?En el excesivo amor que tenemos a nosotros mismos y en función de nuestro propio interés, nos creamos un mundo ficticio de falsos valores, escuchamos y respondemos lo que nos conviene, modificando nuestro entorno con este modo inadecuado de conducta, utilizando a tu favor las variables ambientales, controlándolas o reforzándolas. Es fácil dejarse engañar.Dejar nuestro egoísmo, el valor empieza con la confianza en uno mismo, las oportunidades de cambio están delante, a tu lado,aún en la oscuridad tu eres tu propia luz, la belleza está en todos lados.Escuchar las llamadas verdaderas.

  2. Escúchanos la llamada?..sería algo así como el estado d atención que por alguna manera o determinadas circunstancias dejamos que pase estaría en nuestro interior dejarla interrumpir nuestra bendita zona confortable..la que no implicaría riesgos ni modificaciones. La conformidad misma y la duda al no estar atentos en cual y como nos modificaría tal o cual cambio..escucharemos esa llamadaa tiempo? O el tiempo se detendrà x aquel instante esperando una respuesta eterna y sin retorno

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *