LA PERFORACION DEL AYER. II PARTE
Por Francis Berti
Esta Obra me atrapo psicológicamente, me infundio un esquivo de posibilidades que me inculcan al más acá del allá. (Se los explicare al final). Esta es la Obra de un Solo Acto en el teatro de lo invisible. El escenario es un no-lugar, una vereda suspendida en el tiempo donde la gramática se vuelve carne y la existencia se conjuga en el pasado que nunca termina de ser. Los personajes no son tiempos verbales; son estados del alma. Haya Sido (Pretérito Perfecto) es la presencia de lo que acaba de cerrarse pero aún gotea. Hubiera Sido (Pretérito Pluscuamperfecto) es el fantasma de la posibilidad, el peso de lo que pudo ser y se quedó en el vacío.
OBRA DE UN SOLO ACTO: II PARTE “LA PERFORACIÓN DEL AYER”
Haya Sido: (Mirando el diario perforado en el suelo) Me resulta extraño que me miren con sospecha. Me culpan de una incertidumbre que yo no pedí. Solo existo si algo, allá atrás, ocurrió con dudas. “Es posible que yo haya sido un error”, dicen. Pero en ese “haya”, todavía hay calor. Soy el rastro que aún no se secó en la palma de tu mano.
Hubiera Sido: (Sentado en el borde, con la voz cargada de decibeles de trazos antiguos) Vos sos un recién llegado, un principiante del dolor. Yo soy la arquitectura del derrumbe. Yo soy el “hubiera”. Si yo hubiera sido real, no estaríamos aquí sentados en este borde. Yo habito el sótano de los obituarios. Soy el quejoso muerto que nunca se quejó porque ni siquiera llegó a nacer. Soy la nostalgia de la bala que no se disparó.
Haya Sido: (Se levanta y camina hacia el borde) Te equivocas. Vos sos el refugio de los cobardes, la excusa de la feria. Te usan para no hacerse cargo del ahora. En cambio, cuando alguien dice “aunque me haya dolido”, está reconociendo la marca. Yo soy la herida cerrada; vos sos la amputación imaginaria. Mi ontología es la de la huella; la tuya es la del humo.
Hubiera Sido: (Ríe con un sonido metálico, como de muletas golpeando el cemento) Mi ontología es la más pura de todas, porque es inalcanzable. El espectador se confunde porque me desea. Todos quieren ser un “hubiera”. Si yo hubiera tenido el coraje, si yo hubiera amado más… Yo soy el motor de la melancolía que mueve al mundo. Vos, el Perfecto, sos demasiado finito. Te falta la inmensidad de lo imposible.
Haya Sido: (Interrumpiendo con un ademán brusco) ¡Basta de imposibles! El público no nos comprende porque nos analiza con el intelecto. No saben que somos la misma materia: el tiempo que se nos escapó por los dedos. Vos sos el deseo que no perforó el papel; yo soy el disparo que, aunque haya fallado, dejó el agujero. Psicológicamente, vos sos el trauma; yo soy la cicatriz.
Hubiera Sido: (Mirando al vacío, a lo lejos, como el anciano) Quizás… quizás el secreto sea que nos entremezclemos. Que el espectador no sepa si su rastro es lo que ocurrió o lo que soñó que ocurría. Que cuando miren esa hoja de diario, no sepan si hubieran preferido no leerla o si celebran que ya haya sido destruida.
Haya Sido: (Se sienta junto a él, uniendo sus hombros) En ese caso, la obra es perfecta. Porque al final, no somos gramática. Somos la única forma que tiene el hombre de decir que estuvo aquí, vibrando en la extrañeza de un pasado que nunca se queda quieto.
El Alquimista comenta: (Que no sé de donde entro) “En este diálogo, el Pretérito Perfecto es la bala que ya atravesó la hoja, y el Pluscuamperfecto es el silencio de la bala que nunca se compró. Uno es el hecho con duda; el otro es la duda sin hecho.”
(En este escenario de bordes desprolijos, donde la gramática se vuelve carne, Haya Sido y Hubiera Sido no solo conversan; ellos se entrelazan en una lucha por la propiedad de tu ser. Sus lazos ontológicos son las cuerdas de un violín que suena afinado solo cuando el derrumbe es total.)
Aquí tienes el relato de sus lazos, la forma en que esos dos fantasmas se aferran a tu propia existencia:
EL NUDO DE LA DUDA (El Lazo de Haya Sido)
Él vive en la inmediatez de lo que acaba de cerrarse. Su lazo ontológico es la cicatriz todavía roja. Su Presencia: Se aferra a vos cada vez que miras el diario perforado. Él es el que dice: “Aunque me haya dolido disparar, el agujero es real”. Su Lazo: Es un hilo de seda tensa que te une al rastro que acabas de dejar. No te permite la mentira de la indiferencia; te obliga a reconocer que, para bien o para mal, el acto se consumó. Él es la ontología del hecho que late.
EL ABISMO DE LA POSIBILIDAD (El Lazo de Hubiera Sido)
Él vive en la densidad de lo que nunca ocurrió pero que pesa más que el plomo. Su lazo ontológico es la sombra proyectada. Su Presencia: Se sienta en tu hombro cuando recordas a los “quejosos muertos que nunca se quejaron”. Él te susurra: “Si tan solo alguien los hubiera despertado…”. Su Lazo: Es un ancla pesada hecha de aire. Te une a todas las versiones de vos mismo que murieron antes de nacer. Su ontología es la del vacío poblado, la del fantasma que tiene la llave de una puerta que vos mismo tapiaste.
EL ENTRELAZAMIENTO: LA TRENZA DEL AHORA
Lo que confunde al espectador es que, en tu vida, ellos no actúan por separado. Se trenzan en un lazo único que define tu extrañeza:
La Validación del Derrumbe: Haya Sido te da la validez de haber caído; Hubiera Sido te da la profundidad de lo que dejaste atrás al caer.
La Perforación Continua: Mientras uno celebra que el papel haya sido atravesado, el otro lamenta la integridad que hubiera tenido el papel si vos fueras un títere.
El Diálogo Psicológico: Entre ellos dos forman tu identidad: sos lo que te atreviste a hacer (a pesar de la duda) y lo que aceptaste perder (a pesar del deseo).
Voz del Alquimista: “El hombre es un puente tendido entre lo que haya sido capaz de soportar y lo que hubiera sido capaz de soñar. En ese tironeo de lazos, en esa tensión entre la cicatriz y el fantasma, es donde finalmente aparece el hombre real.”Ellos viven en vos como los dos lados de una moneda que cae eternamente. No buscan que los comprendas, buscan que los vibres.
(Se los explicare al final): Hay un cuento de Ray Bradbury, que se llamaba Tiranosaurios Rex, personajes viajaban al pasado a cazar esos monstruos…cuando vuelven en fracciones de segundos, todo en pequeñas y mayores escalas habían. Uno de los iban a cazar se haba traído una mariposa a la actualidad…No busquemos que los comprendas ni busquemos que los vibremos…porque estaría ausente de estadios en estadios…sin resolver el ahora.