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MASTICADO COMO UNA MANZANA VIEJA (POEM+POEM) CHEWED LIKE AN OLD APPLE

MASTICADO COMO UNA MANZANA VIEJA (POEM+POEM) CHEWED LIKE AN OLD APPLE

Por Francis Berti

La nada es un molde de cera derretida. Se pega a los dedos, huele a parafina fría y promete una tibieza que nunca cumple. Masticado como una manzana vieja. Sonaba a caricia, pero en el fondo era el aliento helado de quien cierra la puerta por fuera. Un decorado pulcro. Un protocolo para enmascarar la distancia. ¿Qué se hace con la cortesía cuando uno está seco por dentro? Se la transfigura. Se la inyecta con la bacteria del propio dolor hasta que los adjetivos dejen de mentir. No tiró el envoltorio. Agarró la frase suave, la materia  de la amabilidad ajena, y empezó el proceso transgénico. Le extirpó la anestesia. Le injertó la espina del que se queda solo en la habitación. La cortesía se pudrió para dar paso a la verdad: los reparadores nunca llegan esperando algo, porque los reparadores no existen. Solo existe la nada rodeándote con sus pliegues de ternura falsa, una sencillez que te amarra las manos mientras la noche se vuelve densa. Sostuvo la caja de madera. El espacio estaba “ordenado”, sí, pero el orden es la forma que adopta el vacío cuando nadie molesta raspó contra la lija roja. La llama rascó la oscuridad con el mismo sonido seco que hace una uña sobre el fresno de perfume exquisito. No había nadie del otro lado del mostrador. La chispa no era para iluminar aun,  ni para recibir un gracias; era el acto solitario, puro y furioso de estar vivo en la penumbra.

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