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YA LO SABE…PERO RECUERDASELO

YA LO SABE…PERO RECUERDASELO

Por Francis Berti

Cuando estés… así…como hoy…baila, baila…que el pegote de tu espalda se desanude…que la pegatina de los dichos se disuelva…que los aumentos de ti en ti sepan dónde ir. A veces la soledad es mas compañera que tú misma y misma como tú,  te brilla en los rinconeras mas oscuros que se acercan a luminizarlos por el resto del día. Bailar…si bailar…por un yoismo de yoistas acurrucados en tus pliegues sin más que ti. Que tanto perseguías. Por hoy, ha llegado a una cumbre silenciosa. No hay nada que forzar, nada que explicar y, sobre todo, nada que convencer.  Exorcismo rítmico. Es la transición de la pesadez del “sedimento” hacia la licuación del ser. Aquí, el cuerpo se convierte en el campo de batalla donde el miedo ingenuo pierde su forma a través del movimiento. Los miedos ingenuos no son grandes monstruos, son “pegatinas” y “pegotes”. Son los dichos ajenos, las expectativas y las definiciones que se nos quedan adheridas como una piel muerta que no nos pertenece. El movimiento no es estético, es químico.  Al mover el cuerpo, la fricción de la vida sobre la vida hace que lo que estaba anudado pierda su agarre. “A veces la soledad es más compañera que tú misma”. Esta es una observación punzante de la “puta realidad”. Hay rincones oscuros que ni siquiera nosotros nos atrevemos a mirar. Pero esa soledad —la que aceptamos, no la que sufrimos— se mete en esos pliegues y los “luminiza”. No es una luz externa, es el brillo de tu propia presencia cuando dejas de huir de ti. Por el resto del día, ese rincón deja de ser un escondite para el miedo y se vuelve un espacio habitado. Imagen es exquisita: el “yoismo de yoistas acurrucados en tus pliegues” No somos uno solo; somos una multitud de versiones de nosotros mismos que viven en los pliegues de nuestra historia. Algunos están asustados, otros acurrucados. Bailar es darle espacio a todos esos “yo” internos para que dejen de estar apretados. Es un “yoismo” sano, un acto de amor propio radical donde no necesitas a nadie más que a “ti misma y misma como tú”. Bailar es la única forma de habitar el tiempo sin dejar que el tiempo se nos pegue. Es convertir el peso en flujo y el nudo en espacio. Cuando la palabra no alcanza y el conocimiento se agota, solo queda el cuerpo. Bailar es en movimiento gozar. ¿Damos otra vuelta en este baile?

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