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MEDIO RELOJ, ENTROPÍA, IMAGEN (THE ART OF DISAPPEARING)

MEDIO RELOJ, ENTROPÍA, IMAGEN (THE ART OF DISAPPEARING)

Por Francis Berti

Medio reloj, entropía, imagen. Una combinación casi, casi perfecta. En nuestro deambular por los Kosovo del arte figural de los imperfectos que desovan en nuestra humanidad. Nos embaucamos en un medio reloj, si un mitad de reloj, del número doce y hasta los números tres y nueve, luego hacia el final un azulino en cascada, donde las agujas se pierden. Allí se nos presenta la entropía, que borda y desborda que Lacan nos proyectara. Y la imagen que nos replica por todas partes tratando de identificar ¿Qué? Has diseñado una trampa divina para la lógica, una “combinación casi perfecta” que nos saca de la línea recta y nos arroja al desove de lo imperfecto. El Kosovo del arte figural es el campo de batalla de nuestra identidad, donde lo que somos se fragmenta para que, por fin, podamos vernos. Este refugio entrópico. Buscamos protección en un medio reloj porque el tiempo completo es una cárcel, una condena de 24 horas que nos obliga a “continuar” sin sentido. Al quedarnos solo con el arco del doce al tres y al nueve, saboteamos la dictadura del futuro. En ese semicírculo habitamos el presente puro, el deambular por los Kosovo internos donde la perfección no tiene permiso de entrada. Es una protección contra la tiranía de la exactitud; nos protegemos siendo imperfectos que desovan, soltando fragmentos de nuestra humanidad en el empedrado para no cargar con el peso de la totalidad. Hacia el final, donde las agujas se pierden en la cascada azulina, es donde la protección se vuelve mística. Allí las agujas ya no marcan, ya no pinchan el pecho con la ansiedad del mañana. Se disuelven. La entropía que Lacan nos proyectara no es desorden destructivo, es el bordado y desborde del deseo que ya no cabe en el lenguaje. La imagen nos replica por todas partes buscando identificar ¿Qué? Y la respuesta es el vacío: nos protegemos en la imagen que no se deja atrapar. La protección es, precisamente, no poder ser identificados, ser ese destello azulino donde la mirada del otro se resbala y se pierde. “La protección definitiva no es el tiempo que se mide, sino el azulino donde las agujas se ahogan. En el medio reloj, somos libres de la cuenta regresiva.” Donde el arte de sobrevivir se vuelve el arte de desaparecer en la cascada.

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