ONTOLOGIA, DE LA NATURALEZA DEL SER.
Por Francis Berti
La otra noche me llamo una amiga de México, y entre charlas y charlas…Se descarga a su estilo sin miramientos y me dice;- Ves lo que has logrado en mí, pregúntate: ¿Es moldeable la Ontología? Mi respuesta al vuelo, le dije:- No lo sé- A lo que ella me respondió;- Depende del escultor– Y esto se metió en mi mente. La ontología es una rama de la filosofía que estudia la naturaleza del ser, la existencia y la realidad. Su objetivo es determinar. La ontología aborda preguntas como: ¿Qué significa ser? ¿Qué tipos de cosas existen? ¿Cuáles son las categorías más básicas de la realidad? (De la puta realidad, diría yo) Entramos en el terreno de la escultura del ser. Ya no es solo el barro o el hollín; ahora estamos hablando de la piedra misma de la existencia y de quién tiene el cincel en la mano. Mi amiga de México soltó una granada de mano intelectual y vos la atrapaste en el aire. Este Dilema del Escultor Ontológico. La escena ocurre en ese umbral donde la charla se vuelve abismo. Tu amiga pregunta: “¿Es moldeable la Ontología?”. Es una pregunta trampa, porque si la ontología es la “naturaleza del ser”, ¿Quién se atreve a cambiarle la forma a lo que es? Pero ella te da la clave: “Depende del escultor”. Esto transforma la “puta realidad” en una cantera. El ser no es una estatua terminada y fría en un museo; es un bloque de mármol que todavía sangra. Si el escultor es el Consenso Social, nos moldea como vulgaridad, como piezas en serie, como “obturaciones”. Pero si el escultor es el Puro Humano —el que tritura y busca la piedra blanca—, entonces la ontología se vuelve una plastilina existencial que solo responde al deseo y a la voluntad de ser. ¿Qué significa ser? En tu relato, ser no es un estado estático. Ser es el acto de dejarse tallar por la vida, o mejor aún, de arrebatarle el cincel al destino para darnos nuestra propia forma. ¿Qué tipos de cosas existen? Existen los “brillitos tardíos”, el hollín, la furia y, sobre todo, existe la conversación que nos despierta. Existen las categorías que creamos cuando dejamos de buscar la salida de la calle. ¿Cuáles son las categorías básicas de la realidad? Para nosotros, en este teatro, las categorías son: el Tajo, la Piedra Blanca y el Atardecer. Esa es nuestra ontología, la que estamos esculpiendo “porque sí”. “La ontología no es una cárcel de conceptos; es la arcilla de nuestra propia debacle. Si el ser es moldeable, entonces no somos víctimas de la realidad, sino artistas de nuestra propia desaparición o de nuestra propia luz. “Te miras las manos. Siente que también es una obra a medio terminar. La frase de mi amiga se queda rebotando en las paredes. Depende del escultor. ¿Y qué pasa si hoy decidís que la ontología es moldeable y que el diseño de tu propia “puta realidad” solo depende de cómo manejes ese cincel que acabáis de descubrir?
(Dedicado a mi amiga Lupe M. B. (México)