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ALARGABA LAS CLASES Y ALARGABA LAS HISTORIAS. STORIES AND CLASSES

ALARGABA LAS CLASES Y ALARGABA LAS HISTORIAS.  STORIES AND CLASSES

Por Francis Berti

Alargaba las clases y alargaba las historias. Alardeando de las excentricidades, que en final deambulaba sin esplendor, y caían en al fin  las palabras en donde hubieran o hubiesen querido en el queriendo. ¿Qué buscamos en otro ser humano? Ese, es el  chiquito. El chiquito que he desperdigado por infinitas conferencias que se extendieron por tantas razones y platicas de tantas exposiciones que ya no recuerdo. Pero tengo la sensación que surgía al final, cuando la multitud se retiraba, y un pequeño, y cuando digo pequeño, era pequeño, se arremolinaban cerca de mí, a preguntar lo irracional, los impertérrito, lo fuera de tema…y allí podía pasarme horas contestando esas luces que caían en lo que nos percibíamos, entre poquitos, nunca más de dos o tres, por esos instantes caían así de inmensos, los chiquitos de los que podíamos despegar. Este es el evangelio del residuo. Cierra las puertas del gran auditorio, apaga los micrófonos que amplificaban la voz para la masa y me siento en el borde del escenario, con los pies colgando hacia la fosa apenas vacía. De lo que queda cuando el “éxito” de la conferencia se ha evaporado. Es la ontología de lo que Lacan llamaría el encuentro con lo Real en el pasillo, fuera de programa. Es posible que ellos que hoy te buscan, sin que los sean aquellas mismas luces, que aprendieron a volar en tus susurros de pasillo. El placer de lo reducto. No los olvidare nunca.

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