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BERENJENAL BLANCO DE HUMANIDAD. WHITE EGGPLANT OF HUMANITY

BERENJENAL BLANCO DE HUMANIDAD. WHITE EGGPLANT OF HUMANITY

Por Francis Berti

El goce del vaivén y la piedad del Deseo

— Todo deambula hacia aquí, hacia allá; todo es vaivén de sugerencias… todo es así.

— Relájate y seguimos, en un beso profundo de humanidad… con más que humanidades que ni siquiera se estrellan, ni siquiera se observan: solo se humanizan en ellos y no se humanizan en alguien. No hay siquiera uno que se humanice en ti.

— Y en este berenjenal blanco, por ósmosis, nos sentamos tranquilos y con la mayor pausa que nuestro culo pueda sentar.

 Del Significante a la Ósmosis Serena

Si escuchamos este pasaje con el oído del psicoanálisis en su vertiente más tierna y compasiva, encontramos una lección magistral sobre el alivio de existir:

El Vaivén de Sugerencias (La Cadena Significante): El mundo exterior y la mente son un deambular constante. Todo va y viene, todo sugiere, todo flota. El sufrimiento empieza cuando intentamos atrapar ese flujo y fijarlo en una sola certeza rígida. Lacan diría: “Déjalo rodar, todo es así”. La invitación a relajarse es el acto analítico por excelencia: soltar la exigencia de control.

La Humanidad que no Necesita Espejos: Decís que esas humanidades “no se estrellan, ni se observan, solo se humanizan en ellos y no en alguien”. Es la suspensión del narcisismo trágico. Ya no necesitamos que el Otro nos valide, nos mire o se “humanice en nosotros” para sentir que existimos. Es el amor despojado de la demanda de posesión: una coexistencia pura, donde los cuerpos y las almas laten en el mismo salón sin chocarse.

El Berenjenal Blanco y la Pólvora del Reposo: El “berenjenal blanco” es el Significante Supremo de la paz: el caos, sí, pero limpio, sin manchas, neutro como la nieve o el humo de esta chimenea. Frente al ruido del mundo, la cura no es una revelación mística ni un dogma heroico. La cura es algo infinitamente más terrenal y humano: aflojar el cuerpo, asentarse por ósmosis y apoyar las nalgas sobre la silla con la pausa más honesta que tengamos.

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