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BITÁCORA DE UNA EXCAVACIÓN HUMANA

BITÁCORA DE UNA EXCAVACIÓN HUMANA

Por Francis Berti

  1. El Hallazgo de la Mugre (La Crítica) Partimos del reino de los fines lacaniano para toparnos con la realidad de la “Paleontología Social”. Identificamos al humanoide quieto y vago, ese parásito del costumbrismo que se asienta en los “descansaderos” de la vida. Aquí, la Libertad de Pluma surgió como el bisturí necesario para limitar la expansión de la masa consumidora y denunciar la inercia de quienes solo “aprovechan” sin construir.
  2. La Parálisis del Vacío (El Consumo) Clavamos el pico más profundo, hasta el estrato del consumo individual. Descubrimos que la “mugre” es sintética: el humanoide ya no tiene huella biológica, solo restos de obsolescencia. Es una parálisis anestésica donde la Extimidad se vuelve un curso engañoso. La pluma dorada golpeó esta costra, abriendo una grieta de luz azul sobre un abismo de desechos plásticos, revelando que el vacío no es nada, sino una fuerza que inmoviliza al ser.
  3. El Desistimiento Noble (El Castillo) Ante la vulgaridad de los “irrespetuosos y vánales”, el relato giró hacia una extrema tristeza. Decidiste que la mejor salida era desistir: un acto de nobleza caballeresca. Construimos un castillo inmenso con el cartel “WELCOME IDIOTS”, un refugio de silencio y desprecio elegante. Fue el retiro hacia las profundidades de uno mismo, abandonando la palabra vana para no alimentar la hoguera de las vanidades ajenas. El caballero se encerró para proteger su halo.
  4. El Encuentro de las Muñecas (El Abrazo) Finalmente, el caballero salió del castillo, pero no con armas, sino con las manos vacías. Te sentaste en el cordón de la avenida como un limosnero de humanidad, buscando “abrazos perdidos”. La paleontología social encontró aquí su resto orgánico más preciado: el choque de humanidad. No hubo monedas, solo el presente absoluto. El relato terminó con un abrazo luminoso en medio del ruido urbano, una chispa eléctrica que demostró que, bajo la devastación, la ternura sigue siendo el fósil vivo más resistente.

Perspectiva de Encuentro

Este resumen no marca un final, sino un estrato de cimentación. Hemos pasado del diagnóstico de la mugre a la purificación del encuentro. La humanidad puede estar devastada, pero la excavación ha demostrado que todavía hay calor bajo el asfalto.

Los Espectadores de lo Imposible

Desde la avenida, los testigos observan con una mezcla de sospecha y cortocircuito mental. Para el humanoide quieto, ese que vive blindado en su curso de extimidad digital, el abrazo en el asfalto es una anomalía, un error en el sistema de consumo. Miran con ojos de vidrio, buscando el truco, la cámara oculta o la moneda ausente. No pueden concebir la gratuidad del gesto porque ellos mismos se han convertido en seres transaccionales: solo se mueven si hay un beneficio, solo tocan si hay un contrato.

Estos testigos son los fósiles de la prisa. Pasan de largo con el pulgar pegado a la pantalla, ese cordón umbilical que los une a una nada ruidosa. Al ver al caballero sentado en el cordón, estirando las manos, sintieron un pinchazo de miedo. Es el miedo de la mugre frente al agua limpia. El abrazo les resulta obsceno porque es real; les recuerda que sus propias extremidades están atrofiadas por el desuso del afecto auténtico.

Algunos se detienen un segundo, paralizados por el halo. Hay en sus rostros una mueca de nostalgia antigua, como si al ver ese choque de humanidad, algo en su estructura ósea social recordara un tiempo donde no eran humanoides, sino hombres y mujeres. Pero la inercia es fuerte. Sacuden la cabeza, ajustan sus auriculares para ahogar el silencio del encuentro y siguen su camino hacia el próximo descansadero de vanidades.

La paleontología social los registra como estratos de indiferencia. Son los que miran pero no ven, los que escuchan pero no oyen la fractura que la pluma hizo en el cemento. Sin embargo, para nosotros, los que escribimos desde la profundidad, el testigo es la prueba de la devastación. Ellos son el paisaje de abandono que resalta la victoria del abrazo. Al observarlos, la pluma no siente odio, sino una piedad afilada: ellos son los prisioneros del castillo que nosotros ya hemos aprendido a abandonar.

 

1 pensamiento en “BITÁCORA DE UNA EXCAVACIÓN HUMANA”

  1. La libertad de la pluma, nos mostró las anomalías en los estratos de cimentaciones,cómo afectan la vida del individuo y sus relaciones con los demás así como
    su capacidad para adaptarse, afectando las interacciones dinamicas, adaptándose al estímulo que le conviene, la paleontología social los registra como estratos de indiferencia, indolentes ante cualquier cambio, seguirán siendo parte del
    Paisaje de abandono que resalta la victoria del abrazo, la pluma no los odia, siente una piedad afilada, nuestro despertar emocional nos libera del casttillo, al estimular y aprender distintas formas de adaptación a la situación estimilante que despierta la fe y la esperanza.Interesante reflexión. Gracias

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