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CUANDO CREES QUE LA CULPA ES EL OTRO

El problema de echarle la culpa a los otros termina invariablemente en curar las heridas y los errores de estos y de volverlos a colocar en la escena de la competencia electoral o en su defecto nuevos y desconocidos que por desconocidos siempre seducen a ávidos electores por buscar salidas urgentes en detrimento de salidas solubles, ayudados estos pro las prebendes informáticas en busca de nuevos horizontes comerciales, y así el cóctel que ni siquiera tiene nombre y ya lo saborean virtualmente ciudadanos cansados de penar y deslumbrados por la nueva bebida hacen los pedidos, por la sola razón que la publicidad les muestras rostros felices y sonrisas de satisfacción.
Interesante artículo sobre un aun más que interesante desarrollo del historiador Allan J. Lichtman. En si mismo les diré que la genética histórica es un área primordial a la hora de encontrar respuestas a nuestra realidad, y por ende no equivocarnos.

Allan J. Lichtman y Vladimir Keilis-Borok

Predecir el futuro es una utopía que se remonta a los orígenes de la humanidad. Desde las pitonisas de la antigua Grecia, todo tipo de personajes lo han intentado de distintas maneras a lo largo de la historia y a través de diferentes culturas. La ciencia moderna sabe que es imposible, pero en los más variados campos se inventaron métodos para hacer pronósticos acerca de lo que puede suceder, basado en la información disponible en el presente.

Las predicciones son especialmente difíciles en política, porque el comportamiento humano tiene siempre altas dosis de incertidumbre. Ya hay demasiados ejemplos de la escasa capacidad anticipatoria de las encuestas, que son el instrumento más difundido en los medios de comunicación para prever el resultado de una elección. Existen modelos predictivos más sofisticados en ciencia política, pero con resultados mixtos.
Allan J. Lichtman no es un oráculo ni un politólogo. Es un historiador que se hizo célebre en por su notable precisión para anticipar el futuro político. Desde 1973 es profesor de historia en la American University de Washington DC y en 1981 desarrolló un sistema que le permitió predecir exitosamente el ganador de todas las elecciones presidenciales desde 1984 hasta 2016.

Lichtman no creó su método solo. Lo hizo junto a Vladimir Keilis-Borok, un importante matemático y geólogo ruso que había ideado un sistema para pronosticar terremotos. Con esa misma lógica, diseñaron un mecanismo que no se basa en especulaciones ni en encuestas, sino en la historia. Bajo la premisa de que los ciudadanos conciben al voto como una forma de premiar o castigar al gobierno, estudiaron en profundidad todas las elecciones entre 1860 y 1980 para buscar qué variables se presentaban asociadas a triunfos oficialistas y cuáles a derrotas. Encontraron que había 13 especialmente significativas”

Sobre estas 13 premisas o variables analizan si lo que se presenta desde los medios o el gobierno oficialista declara ante la sociedad, y es alli donde sobre cada variable determinan si esta es verdadera o falsa, la suma de verdaderas y falsas se comparan en contraposición al candidato oficialista que intenta ser reelegido, cuando la suma de falso es mayor a la de verdadero más se acerca a la posibilidad que el candidato no consiga el triunfo.

Me voy a detener es solo dos de la premisas o variable, no por que ellas sean las más importantes sino que ellas representan una de los aspectos más sobresalientes que a la hora de echar o buscar culpables de la desastrosa situación en la que han sumergido un mandato lectivo, cargan las tintas sobre acontecimientos externos o enemigos pasados o inexistentes actuales, me detendré en explicar en forma domestica estos puntos para que tenga de primera mano de quienes han desarrollado este método, lo cual será de sencilla comprensión y los motivos que me llevan a situarlos como eje indubitable del título de nuestro articulo.
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Tenemos casos en la Historia muy reveladores:
“Es lo mismo que dijo Herbert Hoover (presidente entre 1929 y 1933, cuando fue derrotado por Franklin D. Roosevelt) en medio de la Gran Depresión: ‘La prosperidad está a la vuelta de la esquina, la economía va a mejorar, denme cuatro años más y las cosas serán maravillosas’. Yo no voy detrás de las claves ni intento psicoanalizar cómo pueden llegar a pensar los votantes. El punto es que tenemos una recesión en un año electoral y eso es lo que define a la clave”.
Pero el historiador está convencido de que no le va a servir.
“Eso también decía Hoover: ‘Es una depresión mundial, yo no la causé, no es mi culpa’. No importa. Cuando los votantes están sufriendo, están sufriendo. De hecho, Hoover dijo que cuando uno es presidente obtiene ‘el crédito por la luz del sol y la culpa por la lluvia’. Está lloviendo muy fuerte”.

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