LA MAS GRAN SUTILEZA (POEM+POEM) THE GREATEST SUBTLETY.
Por Francis Berti
Armar la más gran sutileza de todas las sutilezas. Sentado en el abismo de una montaña en que nuestra vida terminando, nuestros más exquisitos placeres como un sacerdote agnóstico se escabulle por sus interiores observando sus dos universos. O un arenero en más que solitario revolcándose en la arena mas solitaria envolviendo todo su cuerpo de finillas arenas y suaves que también lo acarician por fuera y or dentro, va a saber cuáles pensamientos de arriba y abajo lo trasladan. Es la quietud que nos permitimos quienes estamos pendientes de los más queridos que hemos queridos en los inmensos que nos dejaron.
La madera parece detener su propia respiración. Es la sutileza de quien ya no necesita gritar para ser escuchado, ni correr para llegar.
SUTILEZA ABSOLUTA
En la cima de una montaña imponente, el cielo y la tierra se confunden en una gasa de niebla suave, desdibujando los límites del tiempo. No hay miedo en su rostro, solo una paz que se ha vuelto física, una fijeza que asienta el cuerpo y la vista.
Sus “más exquisitos placeres”, como un “sacerdote agnóstico”, se escabullen por sus interiores. No hay rituales, solo la observación mansa de sus dos universos: el que ha vivido. Sus manos, abiertas a la vacuidad.
En una duna de arena blanca. No es un acto de desesperación, sino un abrazo místico. La “arena más finilla y suave” lo envuelve por completo. Lo acaricia por fuera, con la textura mansa de miles de granos. Solo un vaivén de sugerencias.
Es la quietud que se permiten quienes han amado tanto que se han vuelto parte de su propia estructura. Es la quietud de quien lleva consigo los inmensos desiertos que le dejaron. Dejemos que esta sutileza flote un rato más en el aire, antes de que el mundo intente volver a pintarlo de gris.