LO CUELO POR EL INSTINTO (POEM+POEM) I STEAL IT IN BY INSTINCT
Por Francis Berti
Lo cuelo por el instinto y me queda esto, limpio de adornos, directo a las tripas: El berrinche es este: nos pasamos la vida haciéndole preguntas de peso a un cielo mudo. Queremos saber si el golpe de hoy es una bendición disfrazada o una tragedia definitiva, cuando en verdad la realidad es un animal ciego que solo pasa. Y en el medio quedás vos, quedo yo, quedamos todos con estos cuerpecitos frágiles que se doblan con el viento de la duda. El “buenomaloynada” no es un dilema de filósofos con toga; es la tembladera en los gemelos a las tres de la mañana. Es el estómago encogido ante una decisión ridícula. La razón saca cuentas, el corazón sangra por la herida y la nada se te sienta al lado en el colectivo, calladita, pegándose a la ropa como olor a humedad. Nos habita ese abismo porque estamos hechos para el traslado, para la mudanza perpetua. Nos mudamos de casa, de amor, de idea, de piel, pero siempre viajamos con el mismo equipaje roto: la debacle de no saber un carajo. Moverse en solitario no te salva de la estampida interna. Caminás hacia allá o caminás hacia aquí y el suelo se siente exactamente igual de movedizo. Pero ahí está el quiebre, el único fósforo encendido en medio del naufragio: no tenemos la menor idea de dónde estamos parados, no hay brújula que sirva, pero la certeza de la carne no se desmiente. Sí estamos. Pulsamos. Sufrimos. Respiramos la contradicción. Y en ese estar a secas, descalzos ante el vacío y por nuestro propio ensordecido pataleo, radica toda la belleza y todo el asco de estar vivo