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MIRANDO LEJOS, CONSTRUIMOS NUESTRA “NADA”. LOOKING CLOSER

MIRANDO LEJOS, CONSTRUIMOS NUESTRA “NADA”. LOOKING CLOSER

Por Francis Berti

En un  invierno mirando lejos por la vereda entro un calor que me llevo tan lejos. Mirando lejos me  siento en desacato, me siento en la lejanía desde la sequedad por recibir a los diez años un fly de observación para vista de  lejos, y más lejos que me sigue y me sigue observando ”la nada”, y suma tras suma cada hecho y continua en la pendiente hacia arriba y jamás cae. Y por mas que se arrebate esta siempre a mi mano en toda “La Nada” sumada en mi. Ni un Lacan puede cerrarme este todo de ser por ser. Y este todo siendo por la nada, estoy sobre mí, y en mi. EL ACUMULADOR DE LA NADA. De la pendiente infinita y el desacato del ser. Ese flyer de observación que te dieron a los diez años no era para los ojos del cuerpo; era una hendidura en el tiempo que te obligó a mirar el infinito de golpe.”…estoy sobre mí, y en mí. Y en ese estar sobre mí, descubro que la pendiente hacia arriba no es un camino que se camina, sino una fijeza que se sostiene. A los diez años, la vereda me entregó  que pretendía medir mi vista, pero el destino, con su ironía sagrada, lo convirtió en un catalejo hacia el vacío. Desde entonces, el testigo no ha hecho más que sumar: hecho tras hecho, almanaque tras almanaque, un inventario de instantes que se acumulan en la pendiente sin peso, porque la nada no pesa, solo insiste. Ni un Lacan con sus nudos y sus palabras prestadas puede ponerle un broche a este desborde; el psicoanálisis se queda mudo en el cordón de la vereda cuando el ser se descubre siendo por el puro hecho de ser. Las matemáticas de la cordura quiebran sus baremos ante esta suma que no da total, sino infinito. Estoy en desacato con el tiempo de los terceros, en desacato con los  inviernos que pretenden enjaularme. La nada sumada en mí no es vacía; es la materia prima de mi absoluta libertad. Por eso, cuando el viento de la helada golpea el vidrio de este viernes, miro mi mano y la encuentro llena de ese todo que nadie me puede quitar, porque para tenerlo, primero tuve que aprender a sostener el abismo.

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