PODEMOS REVOLCARNOS EN LA VERGÜENZA DESPUES. WE CAN WALLOW IN SHAME LATER
Por Francis Berti
Quedé paralizado ahí, bajo el cielo abierto, con la certeza insoportable de que los astros no solo brillaban, sino que pesaban. La luz de allá arriba —lejana, inmensa, indiferente— proyectaba mi silueta contra la tierra. Las estrellas hacían sombra sobre mi cuerpo. ¿Cómo procesar el ultraje de ser interpelado por el firmamento? ¿Cómo no quedar petrificado cuando el universo entero te descubre insignificante y, al mismo tiempo, expuesto en el centro exacto de su vastedad? Pero el vértigo no se detiene en el asombro; baja al barro, a las acciones enormes y pequeñas que tejemos a tientas en esa misma luminosidad. Y es ahí donde aparece el pacto secreto de este sentir: podemos revolcarnos en la vergüenza después. Ahora no. Ahora la urgencia es otra. El pudor puede esperar a que la noche se agote, a que el mundo civilizado recobre sus formas y nos exija cuentas por haber sentido de más. Dejemos la culpa para cuando baje la marea de este presente absoluto. Porque lo oscuro —lo Dark— no está allá afuera en la noche vacía, sino que nos refleja con su luz aparcada, quieta, intermitente, iluminando aquello que preferiríamos mantener oculto. Nos desnuda sin pedir permiso, obligándonos a habitar la intemperie con los ojos bien abiertos, sabiendo que después, sólo después, tendremos tiempo de sonroparnos por haber osado mirar tan de frente a la verdad.
Cuando quedas expuesto a la vastedad del universo entero,la osadía por haber mirado tan de frente a la verdad, es justamente esa diferencia entre lo esperado y
lo vivido lo que nos enseña, a este respecto me atrevo a mencionar a Sócrates: Descubrió que todos creían saber lo que en realidad ignoraban. Su sabiduría consistía en la conciencia de su propia ignorancia.Quien se cree lleno no puede aprender,quien se reconoce vacio está en disposición de recibir. Tenemos que tener
Presente nuestra propia limitación: la ignorancia común es inconsciente de sí misma, la ignorancia sabia es lúcida. Excelente reflexión. Gracias.