UN SOLO VÍNCULO ROJO. ONE RED LINK
Por Francis Berti
Entremos en el rojo, pintémonos de rojo en la palidez del todo no rojo. Me encuentros entre los perfiles edulcorantes de cero amatistas que se engarzan por tu pliegues de rojillo transparente. Fluye más que tus rojillos y caen de una en uno en el final de los bermellones supisteis entrelazar, y más rojo y mas rojo y mas rojo. ¿Te acuerdas del azul? –No, ya no me acuerdo más, ni más. No pido permiso, entro rompiendo la neutralidad del mundo gris, trayendo una herida que no pide sutura, sino visibilidad. Sujeto Desaparecido
Pintarse de Rojo (La Invasión de lo Real): No es una pintura decorativa; es un grito para dejar de ser una falta-en-ser y convertirse en pura presencia bermellón. La “palidez” es el mundo del lenguaje, y el “rojo” es la pulsión pura que lo desborda. Es el intento fallido del sujeto por envolver la herida (el goce) con fantasías y máscaras (el velo de Maya). Pero el “rojillo”, la pulsión subyacente, es tan “transparente” que se ríe de las amatistas. El goce no se deja edulcorar; siempre gotea. Por eso, “caen de uno en uno en el final de los bermellones”, no hacia una meta, sino hacia su propia repetición infinita: “más rojo y más rojo y más rojo”. El sujeto se pierde en esta espiral de repetición pulsional que no tiene fin.
La Desaparición del Azul (El Olvido del Sujeto Escindido): La pregunta “¿Te acuerdas del azul?” es el último rastro del sujeto simbólico, de la memoria, de la división subjetiva (el sujeto barrado). La respuesta rotunda, “No, ya no me acuerdo más, ni más”, es la capitulación final del sujeto simbólico ante la invasión total del goce rojo. El azul era el vínculo con el Otro; al olvidarlo, el sujeto se disuelve en su propio goce. Ya no hay “él”; solo hay rojo. Dejemos que este rojo gotee un rato más sobre la madera, antes de que el mundo intente volver a pintarlo de gris