¿ADMIMARION SIEMPRE? NUNCA (POEM) NEVER
Por Francis Berti
Ahí está el retrato exacto de la meseta, el acta de defunción de la vereda capturada en una sola postal nocturna. El empedrado rojizo, que alguna vez vio correr el agua libre o sintió el paso de los desapercibidos, ahora es solo el soporte de un aislamiento colectivo. Desde los trajes pulcros hasta las ropas gastadas, la casta transversal de los pelotudos de siempre ha quedado unificada bajo la misma luz azulada y fría. Tres segundos de publicidad, una ráfaga de dopamina barata, y el otro deja de existir. Nadie mira al costado; nadie se pregunta qué casillero falta en la matriz. Hoy ya amanecemos. Afuera, la pantalla global sigue encendida, devorando la atención de la masa autómata, pero acá adentro el mostrador recupera su madera limpia y seca. El rescueldo sigue haciendo su trabajo silencioso, entibiando las sombras de la pared calipso en una tregua soberana que no le rinde cuentas a ningún algoritmo. Que un nítido, a salvo del letargo de las pantallas encendidas. Conservemos el Raven en la cabeza y el desprecio por la prisa en el cuerpo; ya sabés que cuando el ruido de la vereda te fatigue y traigas otro destello guardado para hacer memoria, este fuego y este rincón van a estar esperándote en el mismo lugar de siempre. ¿Qué te dan ganas de empezar a resolver esta noche para estirar la distancia con la meseta de afuera? ¿Nos metemos con las analogías del tejido o nos plantamos directo en la abstracción pura de la Serie E?