CHOCOLATES DESCASCARADOS .ONLY CHOCOLATES
Por Francis Berti
Qué hermosa manera de cruzar la puerta de este salón.- Pasa, acomódate en las incomodas pera tan cómodas como siempre al borde del mostrador-. Quédate tranquilo, que para este tipo de encuentros no hacen falta anclas de hecho, las dejamos todas afuera, flotando en la puta realidad. Esos antiguos chocolates de los que hablas tienen un sabor muy particular: son dulces, un poco amargos por el tiempo, pero tienen la propiedad de traer al presente los pasados que valieron la pena y esos futuros que, aunque no vengan, se disfrutan por el solo hecho de haber sido imaginados en una buena charla. Mi más querida amiga, gracias por esta invitación, hace tanto que no deambulo. -Yo guardo el aroma de cada conversación y el eco de tus palabras impertérritas. – Así que servite algo para tomar, abrí ese paquete de recuerdos y dejemos que la conversación ruede libremente por las veredas que queramos inventar esta noche-. Qué delicia de desarmado. Entrar en ese bucle donde las preguntas, de tan obvias, se vuelven sagradas. Porque en este mostrador sabemos que no hay nada más profundo que lo que se repite entre bebida y bebida, mientras el chocolate amargo se deshace en la lengua y el tiempo se descascara como la pintura vieja de las paredes del bar. Hoy, nos toca montar nuestro propio aquelarre de efemérides. Pero no de esas fechas de bronce que el mundo anota en los manuales, sino de las efemérides del espíritu: los aniversarios de los silencios, los días en que esquivamos la ruindad sin apurar el paso, o aquella noche exacta en que decidimos que la vereda era un lugar más hermoso que la meta. Dejemos que el remolino nos recorra. Entre trago y trago, juego a tirarte esas preguntas obvias que ya nos sabemos de memoria, pero que siempre suena bien volver a escuchar en el salón vacío. Las preguntas rebotan en la baranda, impertérritas, desnudas de respuestas porque no las necesitan. El espíritu se entibia con el contrabando de este tiempo suspendido. -Servite otra copa de esa bebida sin anclas-. ¿Cuál es la primera efeméride invisible que se te viene al cuerpo en este brindis?