LA POROSIDAD DE LO PERMITIDO (POEM) THE POROSITY OF WHAT IS PERMITTED

Por Francis Berti
Tengo que tener teniendo sobre ti, que tus rocas me lastimen muy poco.
No busco la invasión ni el dominio. No se trata de conquistar la orilla, sino de dejar que el cuerpo aprenda su peso sobre la piedra. Que el agua salada de lo que dolía y el agua dulce de este nuevo aliento se mezclen en mi boca suave y tierna. Hay un alivio antiguo en esa mezcla, un sabor a tregua que no pide explicaciones.
Que tus brotes estén muy junto a mí. Tan cerca que la vida naciente se sienta como un pulso compartido, pero sin romper la frontera. No entraré en ti. He aprendido la distancia justa de los que aman sin poseer; el respeto sagrado por el territorio del otro y por el propio. Si me permites estaré tan cerca que no me sentirás.
Y sin embargo, hay presencia. Una presencia que no pesa, pero que existe. Por la arena seca y muy húmeda quieras me sienta. Que la huella sea breve, el instante exacto en que la ola se retira y deja la huella fresca antes de que la orilla vuelva a ser plana.
Porque deseo abarcar lo poroso, no suavidades. Las promesas lisas que se resbalaban de las manos… me cansaron las suavidades. Eran la anestesia de la primera vida, el pulido falso que no dejaba agarrarse a nada.
Ahora quiero la verdad de la piedra. La textura de la corteza. Dame por fricción todo lo poroso que raspe. Que el contacto me recuerde que estoy vivo, que la piel limite con el mundo, que el límite no sea un muro sino un encuentro. Que duela, poquito, un poquito.