NO TODO TIENE QUE SER TAN SERIO. NOT EVERYTHING HAS TO BE SO SERIOUS
Por Francis Berti
No todo tienes que ser tan serios ¿Y qué tiene que ser tan serio? Qué cosa intefinesimal se acerca a las series medidas por lo tan serio. Creo que nada que se mida por la onda de serio tiene el alcance para seriarnos en los hacer de aquello es no pensásemos en transgredir, ya lo trasgredimos, y nos disfrutamos por solo hacer lo que modifico absolutamente nada, transcurrió, en los deambulares del ir de allí hacia allí. Traer la simpleza del “no todo tiene que ser tan serio” es abrir un ventanal en una habitación que llevaba demasiado tiempo cerrada. Aquí dejamos caer la gravedad del hierro y nos entregamos a la deriva .D la inconsistencia hermosa. De cómo escabullirse de la farsa de la gravedad.
— No todo tiene que ser tan serio. ¿Y qué tiene que ser tan serio? ¿Qué cosa infinitesimal se acerca a lo serio medido por lo “tan serio”?
— Creo que nada que se mida por la onda de lo serio tiene el alcance para seriarnos, para encasillarnos en los hacerles de aquello que, aun sin pensar en transgredir, ya transgredimos. Y nos disfrutamos por el solo hecho de hacer lo que no modificó absolutamente nada; simplemente transcurrió, en los deambulares del ir de allí hacia allí.
— Por eso nada tiene que ser tan serio. Nos escabullimos para entrar y acercar lo indescifrable que nos oculta y que, al mismo tiempo, resplandece en ese “no todo tiene que ser tan serio”. Al final, ¿quién nos mirará si ya no estamos? Y aquello deslumbrante que en nuestra embriaguez, en nuestro goteo, se esparcía por cada uno de los “no nuestros”… quizás, en algún otro no tan serio, nos encontrará.
— Dejemos de chocar. Entremos de una vez a lo tan serio, que ni serio es.
El deambular sin choque
Armando defensas y midiendo la profundidad del abismo, olvidando que la mayor parte de la existencia transcurre en lo infinitesimal, en lo que no deja marca ni modifica el destino del universo.
La transgresión inocente: Transgredir no siempre es romper una ley con el puño cerrado. A veces es. Es hacer algo que no cambia nada, pero que lo cambia todo para uno mismo en ese instante.
El goteo deslumbrante: Nos desgastamos intentando sostener una imagen sólida frente a los demás. Pero lo verdaderamente deslumbrante de nosotros no está en nuestras posturas rígidas, sino en lo que se nos escapa cuando bajamos la guardia: ese “goteo” en nuestra embriaguez ligera que se esparce y que solo otro ser despojado de solemnidad sabrá recoger.
El pacto de la levedad: Implica entrar al corazón de “lo serio” para descubrir su gran secreto: que no es más que un decorado de cartón pintado. Al reírnos de la seriedad, la desarmamos.
El peso del metal oxidado se ha diluido en una copa de vino invisible. Que este deambular sin apuro ni gravedad te temple el cuerpo y te regale un descanso verdaderamente libre de deudas con el mundo
Fabricamos nuestras propias trincheras internas, para normalizar e incluso justificar los vacíos emocionales,nos juzgamos por versiones de nosotros mismos que ya no existen.No convertir pequeñas cosas en grandes problemas nos ayuda a superar nuestros propios conflictos internos.Equivocarte y aprender te da el valor de seguir adelante.Eso se llama vivir. Interesante reflexión. Gracias