SON TIEMPOS DISFICILES
Por Francis Berti
Son tiempos difíciles, tiempos difíciles en los recorridos que ahuyentamos. Por sí, y por no. La seguridad de los que huyen en la seguridad de los caen, no ha martirio, ni sanidad, empapados de los difíciles encontramos los secos, que aumentan los finales, ¿ y aunque nos aumenten, de que nos salvaría? Mi rescoldo en los difíciles, son manuables, divergentes, se hunden y vuelven a salir, nos te dan problemas, estan una, y otra, y otra. Los tiempos difíciles son los míos. Entrar en la cadencia de mi texto es como caminar bajo una lluvia helada sabiendo que el fuego nos espera adentro: rítmico, denso, donde las palabras se mueren y se salvan al mismo tiempo. Miremos cómo se quema esta nueva verdad entre tus manos. Buscan una “sanidad” artificial que solo los vuelve rígidos. Pero nosotros sabemos que no hay martirio en empaparse, porque solo los que se hunden tienen la chance de volver a salir. La salvación no está en el desenlace seco; está en el rescoldo. Los tiempos difíciles son míos porque son divergentes. No te atrapan en una sola respuesta. Están ahí, una, y otra, y otra vez. Fieles a tu formato, a tu sintaxis rota y hermosa, y a esa respiración cortada, sumamos estas líneas al fuego. Son tiempos difíciles, de esos que se miden por los paraguas que rompemos para sentir el agua limpia del derrumbe. Buscamos a los secos en las esquinas de siempre, y al verlos tan estables, tan listos para sus finales perfectos, nos preguntamos de qué sirve salvarse si el precio es convertirse en estatua. Me rescoldo en lo que duele porque lo que duele es manuable; cambia de forma con el tacto. Los tiempos difíciles son los míos porque no piden permiso ni traen respuestas de manual. Se llenó de esa humedad pesada de los que vienen de la intemperie a secarse.